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martes, septiembre 04, 2012

Factores con la enfermedad

El trabajo adicional en casa es un factor que potencia mi autoaislamiento. Se que tengo cierto grado de adicción al trabajo. Lo uso para secuestrarme a mi mismo y no dejarme vivir. Con la excusa de que tengo trabajo me encierro en casa. No me relaciono con nadie por que tengo trabajo y me tengo que ir a casa a trabajar. Hace tiempo decidí renunciar al trabajo adicional en casa, pidiendo ayuda a una persona para que trabajara por mi. Me desprendí de ello, ahora se que no tengo que hacerlo todo yo solo. Así estuve mucho mas libre y deje de sentir tanto estress y  de aislarme. Sin  embargo hace poco me propusieron un trabajo puntual y bien pagado. No fui capaz de decir que no y caí. Y todo el autoaislamiento y el stress volvió como si no se hubiera ido. Afortunadamente era un trabajo pequeño y de finalización rápida, y ya estoy otra vez sin trabajo adicional.

Mi incapacidad para decir que no cuando me ofrecen comida es lo que mas me hace recaer. Me cuesta rechazar comida que me ofrecen otras personas. Es una convención social que a mi me trae muchos problemas. Ofrecen comida por educación, pero para mi es como si me ofrecieran veneno. Recuerdo que hace tiempo, en un trabajo en el que yo estaba, logre que nadie me ofreciera nada rompiendo mi anonimato. Pero por aquel entonces estaba en un momento muy bueno de mi recuperación. Ahora no me veo capaz de ello,


El te: yo había dejado de tomarlo. Muchos drogadictos en proceso de desintoxicación toman metadona como sustitutivo. Yo sin darme cuenta empecé a usar el te de la misma manera. Durante un tiempo pensé que era por llegar al edulcorante. Y quizás sea asi, pero es un mal menor comparado con cosas peores. Tomar te hacia que dejara de tomar otras cosas. Lo tomaba en momentos de hambre, una hora o dos antes de comer, que es cuando me da hambre. Me he dado cuenta que con hambre me es mas difícil mantenerme abstinente. Con hambre las tentaciones se multiplican y son mucho mas fuertes. Pero no puedo estar comiendo fuera de mi plan de comidas, asi que para eso usaba el te, para aguantar hasta la hora de comer.

Ir a menos reuniones: Ultimamente he notado que voy a menos reuniones. El coste de la vida no para de subir continuamente. El trasporte publico es cada vez mas caro. Hace meses decidí de dejar de comprar abonos de trasporte por el incremento de su precio. Esto es avaricia, pero tengo que cuidar de mi dinero en estos tiempos tan duros. Aunque si lo pienso fríamente, con un solo atracón saco para poder ir a reuniones durante todo un mes, un par de veces por semana y con cuidado de no gastar demasiados tickets de viajes.



-Por que necesito estar abstinente.

Necesito estar abstinente por que a pesar de que estuve abstinente 6 meses antes de recaer, no pierdo peso y la recuperación física se me escapa. Los síntomas de la obesidad son cada vez mas evidentes y me molestan. Dolores de tobillos y de espalda. El ahogarme cada dos pasos. El que haya ropa mía que no me valga, y me sienta incomodo con todo lo que me pongo.

Necesito estar abstinente por que siento que no vivo mi vida tan intensamente como cuando estoy en recuperación. Me pierdo cosas, me encierro, no me dejo vivir por que no me gusto, por que siento que no estoy en forma. Por que el calor y los kilos me hacen sentir mal y no quiero salir a la calle, ni ir al campo, ni hacer las actividades que me gustan. Me descubro a mi mismo muy sedentario. No quiero salir a la piscina si hay gente por que me da vergüenza mi cuerpo.

Necesito estar abstinente por que hay disfraces y uniformes que me quiero poner y no puedo por que no me valen. La camisa de cura, el uniforme ruso, ya no me valen. Esto es un incordio por que ya no se si comprarme los uniformes de talla grande o de talla pequeña. Necesito tener mi peso estabilizado en el que tenia antes, durante varios años.

Necesito estar abstinente por que la abstinencia es esperanza y vida, y la recaída autodestrucción y muerte, por las compañeras que han muerto.

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miércoles, julio 25, 2012

A veces tengo días malos

A veces tengo dias malos. Me he dado cuenta de que no me dejo vivir. No quiero ver a gente que me conocio delgado, por que he cogido peso otra vez. Mi mala forma fisica me impide hacer actividades deportivas, con calor, con lo que no salgo al campo, ni me dejo comprarme una bicicleta. Cuando pienso en mi, me siento triste y derrotado. La obsesión por adelgazar ha vuelto. Me miro y me odio, me doy asco. Me noto hinchado. Tengo el armario lleno de ropa que no me vale, y no se que hacer con ella. Me siento irritable y borde. Lo que mas quiero es adelgazar, pero no puedo parar de seguir comiendo. Tengo antojos continuamente. Mi mente quiere que esto pare, y quiere poner mi vida patas arriba. Yo se que esto tambien pasara. Lo unico que puedo hacer es pararme y esperar, dejarme llevar. Usar las herramientas lo mas que pueda, ir a grupos, y esperar que vuelva el deseo de dejar de comer compulsivamente.
Que fácil y rápido es volver a estar mal, incluso despues de haber estado 6 meses abstinente.

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martes, noviembre 01, 2011

Ellos tambien se dan atracones

Este articulo me ha parecido muy interesantes por que yo pertenezco a ese porcentaje de hombres con trastornos de la alimentacion. Lo peor es que el desconocimiento hace que muchos hombres padezcamos estas enfermedad y no lo sepamos... Articulo Extraido del periodico el mundo: Ver el artículo original Si es de los que se pasan todo el día picando, o de los que, al llegar la noche, se da una opípara cena con alimentos hipercalóricos y no puede dejar de comer, quizás tenga un trastorno de la alimentación. Si, por ser hombre, no ha pensado nunca que esto pueda ser un problema, a pesar de tener sobrepeso u obesidad, no se engañe, debería consultar con un médico. Los trastornos por atracón, aunque son más frecuentes entre las mujeres, también afectan a los varones. Sin embargo, son pocos los estudios que incluyen al genéro masculino cuando se trata de analizar estas alteraciones de la nutrición. Esto es lo que denuncia un estudio, publicado en la revista 'International Journal of Eating Disorders', en el que también se muestra cómo afectan estos trastornos al rendimiento laboral. Son difíciles de reconocer, porque cuando una persona se da un atracón de comida no suele pensar que tenga un problema. Sin embargo, a diferencia de la anorexia o la bulimia, ésta es una enfermedad de adultos. "Explorar su incidencia en la población es difícil. Habitualmente se producen por haber realizado una dieta restrictiva o de aquellas que contienen sólo un alimento. Ése es el factor precipitante", señala Luis Beato, jefe de Sección de la Unidad de Trastornos Alimentarios del Hospital General de Ciudad Real. Se considera que una persona tiene un trastorno por atracón cuando recurrentemente tiene una ingesta excesiva de comida, con un alto contenido calórico (normalmente carbohidratos) en ausencia de una conducta compensatoria, como el vómito, el empleo de laxantes o el ayuno, típicos de la bulimia o la anorexia. Normalmente está asociado a los cuadros de ánimo, como ansiedad o estrés, que la persona calma con la comida. La ingesta produce estimulación del sistema parasimpático que produce un efecto sedante. "Y los alimentos más gratificantes son los que tienen hidratos de carbono, porque son los que mejor se absorben y pasan antes a la sangre, por lo que sancian más", explica Beato. Existen diferentes modalidades de este trastorno. "Por un lado está la ingesta compulsiva, que se caracteriza por picar durante todo el día. Otra versión es la ingesta por descontrol, que es cuando planificas comer algo y acabas comiendo más de lo previsto. Y luego está la ingesta nocturna, que es la más difícil de tratar porque el paciente no es consciente de que se levanta por la noche y come, es similar a un trastorno del sueño, la persona está como sonámbula e ingiere lo que no se permite comer durante el día", aclara este psiquiatra. Menos rendimiento laboral Aunque las que acuden a la consulta suelen ser en su mayoría mujeres, este problema también afecta a los hombres. Tal y como explica Ruth R. Striegel, de la Universidad Wesleyan (Connecticut, EEUU) y autora del estudio mencionado, "los trastornos por atracón están estrechamente relacionados con la obesidad y el exceso de peso al igual que con el inicio de hipertensión, diabetes y alteraciones psiquiátricas. Sin embargo, la mayor parte de la evidencia sobre el impacto de los atracones está basada en muestras femeninas, como la mayoría de los estudios sobre trastornos de la alimentación, que reclutan a mujeres". Por este motivo, la Dra. Striegel ha llevado a cabo su trabajo con la participación de 21.743 hombres y 24.608 mujeres que completaron un cuestionario sobre comportamientos y actitudes relacionados con la salud y sobre su funcionamiento psicosocial. El riesgo de sufrir un trastorno por atracón se midió utilizando cuatro preguntas: "¿Alguna vez come algo que otros consideran inusualmente una gran cantidad de comida?; ¿en el pasado mes, sintió haber perdido el control con la comida?; ¿cuántas veces ha comido algo que otras personas consideran una canitdad exagerada?; ¿en el último mes, cuántas veces ha perdido el control con la alimentación?". Tras analizar los datos, los investigadores detectaron que el 7,5% de los hombres y el 11,19% de las mujeres sufrían un trastorno por atracón. Estas personas tenían más sobrepeso u obesidad que el resto de los participantes y se encontró también una mayor, aunque moderada, incidencia de depresión y estrés, sobre todo en las mujeres. Otro factor que sí que tuvo una fuerte asociación con los problemas de alimentación fue la pérdida de días de trabajo debido a enfermedad y la disminución de la productividad laboral, algo que afectó sobre todo a los varones. "Más allá de los problemas de depresión, ansiedad y obesidad, el trastorno por atracón también está asociado con un deterioro en el rendimiento laboral [...] Se necesitan campañas de Salud Pública para incrementar la concienciación sobre el deterioro psicosocial asociado con estos trastornos y valorar las actitudes negativas o falsas ideas sobre el trastorno por atracón y su tratamiento", señalan los autores. Además, las personas que tienen este problema deben saber que existen tratamientos eficaces. Así lo demuestran diferentes investigaciones sobre este tema, la última, publicada en 'Behaviour Research and Therapy', ha sido realizada por especialistas del Departamento de Psiquiatría de las universidades de Yale y de Pennsylvania (EEUU). En este estudio se constata que establecer un programa terapéutico consistente en sesiones de terapia cognitiva y una dieta baja en calorías, logra una remisión de este trastorno y una pérdida de peso en al menos el 30% de los pacientes que lo siguen. En nuestro país se está aplicando algo similar, un tratamiento orientado a aumentar el control de la persona sobre su alimentación y a incorporar unos hábitos de ejercicio en su vida. Como señala Beato, "sabemos que hay que evitar el efecto yo-yo de las dietas. Lo mejor es que la dieta y la actividad física sean compatibles con su vida". Para las personas que picotean todo el día, se plantea la ingesta de cinco o seis comidas al día, sin pasar más de tres horas entre ellas, para retrasar el estímulo de gratificación que obtienen con el atracón. Se trata de aumentar el control de la persona sobre su alimentación, y con ello su autoestima. "Si consigue esto empezará a incorporar hábitos como la ingesta de verduras, la toma de desayunos completos, etc. Cuando ocurre esto, el paciente no tiene la sensación de alimentos prohibidos. Lo importante es no obsesionarse con la pérdida de peso, entonces será, precisamente, cuando empiece a perder peso", aclara este especialista.

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jueves, junio 02, 2011

La verdad sobre la enfermedad de la compulsion por la comida

La verdad sobre la enfermedad de la compulsion por la comida es fria, aterradora y cruel. Solo aquellos que la afrontan con valor se recuperan, pues piden ayuda. Quien niega la enfermedad, se entrega a ella y queda a su merced sin defensa alguna. La verdad sobre uno mismo y los atracones es algo que jamas como comedor compulsivo uno quiere admitir. Por orgullo. Por gula. Por la razón que sea uno prefiere seguir comiendo antes que admitir la verdad, que no es normal en su relación con la comida.

La luz de la recuperación es muy fuerte y calida. El ejemplo de un comedor compulsivo en recuperacion, brillante y feliz por la abstinencia, es algo que otro comedor compulsivo no puede negar. El ejemplo de vivir en recuperación es el mejor paso 12 que podemos hacer. He visto compañeras volver al programa por un simple encuentro con otra compañera que estaba en un buen momento de su recuperación. Oa funciona por el ejemplo, simple y llanamente. Un comedor compulsivo que trabaja para tener aquello que ha visto en otros que se estan recuperando. En esta motivación, en este darnos fuerzas los unos a los otros, es donde yo veo al poder superior. Por que es un milagro que existan personas que estan se estan recuperando, y su mera presencia infunde en otros la motivación para iniciar el proceso de su recuperación.

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miércoles, junio 01, 2011

Mi ultimo atracon y por que no tengo defensa ante el primer bocado compulsivo

Yo puedo darme todas las excusas que quiera para justificarme el por que estoy comiendo. Pero detrás de eso esta la gula pura y dura, una gula abrasadora que todo lo puede contra mi y contra la que estoy indefenso. Puedo decirme “estoy comiendo por que me va mal en el trabajo” o “estoy comiendo por que estoy agobiado” o mil cosas. ¿Pero y cuando me va todo bien? ¿cuando no tengo problemas? Ahí solo veo esa gula aterradora, ese buscar el placer en la comida por que si, que es muy peligroso. En mi caso se dispara siempre que tengo dinero encima. Es como un barco que se escora hacia un lado. Si tengo dinero y paso por donde hay comida, directamente me pongo compulsivo.

En mi ultima recaída me conté una mentira con el tema de las cantidades. No me lleve postre y pensé es poca comida, necesito algo mas. Y salí a buscarlo. Y allí estaba la trampa, por que claramente podía haber cogido algo de fruta, pero preferí el compulsivo lleno de calorías, es decir busque el mecanismo de meter en mi sangre mogollón de hidratos de carbono convertidos en glucosa directos al cerebro, cuando ya había comido y no lo necesitaba. Me había contado a mi mismo una mentira, me había justificado y aun así el orgullo me llevaba a pensar “es solo esto y ya paro”. Use las herramientas lo que pude, que fue leer algo de literatura (folletos) pero aun así fue degenerando poco a poco, durante el trascurso de toda la tarde. No pude llamar por que estaba en el metro que es un subterráneo. Estuve picando algo en todas las maquinas de comida que encontré. No fue un gran atracón pero si con un picoteo constante. No me puse compulsivo hasta el extremo de perder la calma y ponerme nervioso, pero si vino el deseo. Estaba tan cansado que me acosté un par de horas, y cuando me desperté afortunadamente la compulsión había desaparecido. Pero de los errores se aprende, y aunque llevara un tiempo abstinente ahora se que no puedo llevar dinero por que rápidamente lo convierto en comida.

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sábado, mayo 21, 2011

La obsesión mental que procede el primer bocado compulsivo, Que el obsesionarme sobre cualquier cosa me lleva eventualmente a comer en exceso

a) La obsesión mental que procede el primer bocado compulsivo

b) Que el obsesionarme sobre cualquier cosa me lleva eventualmente a comer en exceso

Mi mente esta enferma y hace de un granito de arena una montaña. Ahora se que no debo escucharme ni creerme nada de lo que pienso por que no tengo sano juicio y solo vienen a mi mente locuras, una tras otra. Es como si mis pensamientos, mi manera de pensar, estuviesen designados por la enfermedad, y encaminados en ultima instancia a que coma compulsivamente.

A consecuencia de esto no tengo una percepción correcta o normal de la realidad. Mi mente esta deformada por la enfermedad. Todo esta aumentado y dramatizado en exceso para que me duela, me obsesione con ello y entonces coma compulsivamente para tapar ese dolor. Veo cosas que no son. Imagino cosas que luego son de otra manera. Sobre todo al tratar de adivinar (mas bien diría controlar o prever) las acciones u opiniones de otras personas.

Esta obsesión con las situaciones y todas las cosas, produce un dolor por que nada es como yo deseo en mi mente. Este dolor se va acumulando hasta llegar a un punto de ruptura o de no retorno donde comer compulsivamente ya es inevitable. En este punto son los defectos de carácter los que mandan y yo pierdo el control de mi mismo. Hago cosas que yo no quiero hacer, como comer compulsivamente, o dañar a las personas que quiero.

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martes, abril 26, 2011

La enfermedad de la compusion por la comida y mi trastorno por atracon

¿Tengo una enfermedad devastadora que me lleva a acudir a la comida buscando alivio? Y si es así, ¿Cuánto dolor me produce eso? ¿Podría matarme mi enfermedad? ¿Cómo?

Me di cuenta que tenia una enfermedad cuando leí los síntomas de lo que me pasaba en un listado de enfermedades de la familia de trastornos de la alimentación. Lo que yo tengo es un trastorno por atracón, y también he tenido periodos de anorexia. Lo primero por que he comido cantidades muy grandes de ciertos alimentos en espacios muy cortos de tiempo. Y lo segundo por que he dejado de comer durante días. Lo que mas una semana entera sin comer.

Así que admito que estoy enfermo, no lo puedo negar. Pero esta enfermedad mía es astuta y tiene el poder de la amnesia. Se me olvida que estoy enfermo. Quiero ser normal, y en cuanto dejo de vigilarme, de cuidarme, en definitiva de hacer lo que tengo que hacer para vivir en recuperación, estoy otra vez haciendo las mismas trastadas con la comida.

Mi enfermedad me produce mucho dolor. Tiene múltiples maneras de atacarme. Como enfermedad que es primero erosiona mi calidad de vida, y por última instancia busca mi muerte. Si pienso todo el daño que me he hecho comiendo compulsivamente, o pienso en todo lo que me he perdido por esto, me entra una autocompasión terrible que no puedo soportar. Así que prefiero no enumerar todos los puntos en los que me hace daño mi enfermedad. Pero si se que me ataca a tres planos: físico, emocional, y espiritual. Y que yo muchas veces le abro la puerta al dolor, cuando haciendo cuatro cosas muy sencillas podría estar mucho mejor. Como por ejemplo dormir más, o escribir mi trabajo del programa. O dejar de criticar a otras personas.

Mi enfermedad puede matarme de muchas maneras. Ya no soy tan iluso como para creer que esto es solo un problemilla con la comida. La manera más rápida es que coma compulsivamente en el coche mientras conduzco. Mientras abro un envoltorio de comida o uso las manos para comer, puedo perder el control del coche y estrellarme. Así de simple, rápido y mortal.

Otra manera de morir por compulsión por la comida es el suicidio por depresión extrema. Yo he tenido ideas suicidas cuanto estaba en el pozo de la comida y lo veía todo negro. Se de personas que se han suicidado por que no creían que hubiera una salida para todo el sufrimiento que Vivian por comer compulsivamente.

Una tercera manera es morir tras una operación de cirugía contra la obesidad mórbida. La compulsión por la comida y la obesidad mórbida para mi son enfermedades distintas, pero que sin embargo pueden coincidir en una misma persona. Cuando un obeso mórbido se opera, y no se trata la compulsión por la comida, y los médicos que le atienden no se la detectan puede ocurrir una desgracia. Muchas veces hacemos oídos sordos de lo que dicen los médicos, y lo único que queremos es comer hasta hartarnos y no engordar. Muchas personas creen que una operación de cirugía intestinal o bariatrica es eso. Con tanto peso son operaciones complicadas. El primo de un amigo mío, murió por darse un atracón justo después de la operación, cuando aun no se habían cerrado siquiera las heridas en su interior. Tomo bebidas gaseosas y dulces en el hospital (suministrados por su familiares, que sospecho que también eran comedores compulsivos) y sencillamente las heridas reventaron por dentro. Descanse en paz. No me gusta ser tan grafico, pero la enfermedad es así de cruel, y verla como es me ayuda a no querer comer compulsivamente.

Otras complicaciones de la obesidad y la compulsión por la comida también matan: colesterol alto, infartos, diabetes, etc… No voy a entrar a describirlas pero recuerdo una personas muy querida que incluso con diabetes seguía comiendo azúcar incontrolablemente. Cuando lo hacia perdía la visión. Corría el riesgo de quedarse ciega si comía demasiado azúcar.

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