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miércoles, mayo 15, 2013

Recuperación espiritual de la compulsion por la comida


Estoy avanzando en aceptar los comentarios de personas sobre mi físico. Me ha pasado ya en dos ocasiones de ver a gente que no veía hace mucho tiempo, y me han comentado como estoy. Y me ha dado igual. Cuando antes, irónicamente, cualquier comentario sobre mi físico me subía al cielo o el infierno. En ese aspecto me siento liberado.

Pero por supuesto tengo que estar con la guardia alta. No me puedo fiar de mi. Por que se como es la enfermedad, lo astuta que es, y las mentiras que puede meter en mi cabeza. Así que por eso sigo escribiendo, usando las herramientas todo lo que puedo, yendo a reuniones, para mantenerme en observación, por que por supuesto, no pienso que este curado. Yo no soy quien para decidir eso sobre mi.  Me preocupo de vivir solo ahora, sin evaluarme.

La compulsión no ha desaparecido, pero ahora me ataca por otro sitio. Ya no me ataca por el alimento en si. Si no que lo que me tienta es el atracón. La tentación ya no es un alimento. Si no desaparecer para ir a un supermercado y comprar mucho. Lo extraño es que luego entro, y no lo hago. Es otro tipo de tentación distinta a la de comer el alimento que tienes a la  mano. Me resulta mas fácil de sobrepasar por  que puedo reaccionar con tiempo. Así que estoy recuperando terreno a ese miedo que tenia a entrar a los supermercados.

¿Puedo llevar una vida espiritual compatible con comer ciertos alimentos que antes para mi eran compulsivos? No lo se, ni me planteo mi vida por que vivo solo por hoy. Pero si se que he experimentado un descenso del nivel de compulsión importante. Ahora como cosas, que antes me hubieran llevado directamente al atracón. Y sin embargo ahora las como, y no sucede eso. ¿Por qué? Pues por  el trabajo del programa. Ya no es cuestión del alimento en si, si no de que mi vida entera me llevaba a comer. Cosa que ya no me pasa, por que mi vida ha mejorado mucho desde que estoy en el programa.

¿Cómo afecta la gula a  mi vida diaria y a mi yo espiritual? Es una molestia mas que nada. Afecta a mi calidad de vida. Y a la toma de decisiones. Pero he aprendido a preguntarme a mi mismo si tengo hambre física o es gula lo que siento. Por que se que la gula es un defecto de carácter y me destruye. La gula destruye mi recuperación física, que esta muy deteriorada.

¿Cómo puede un poder superior a mi, y mi fe en el, alejarme de la compulsión por la comida? Yo lo veo claro y lo he experimentado. Liberándome de mi gula, ya que yo solo no puedo con ella. Dándome fuerzas para hacer lo que yo solo no puedo, como renunciar a tentaciones, y decir que no cuando me ofrecen comida.

La comida y el peso no son cuestión de felicidad. Siento que para mi la fe es la cuestión de  mi felicidad. A raíz de un despertar espiritual para mi es mas importantes estar conectado a mi dios, vivir en paz, que la delgadez o el peso. Eso es solo ya una molestia, una incomodidad, para nada una obsesión o el centro del universo como lo eran antes.

Si me lo pregunto a mi mismo, que prefiero si el subidón de haber perdido 40 kg o los momentos de despertar espiritual que tanta alegría me han dado, la respuesta es clara: el despertar espiritual. Fue una experiencia mucho mas intensa y enriquecedora. El desaparecer ese vacio interior que antes trataba llenar con comida, el sentirme lleno, realizado, vivo y feliz, es algo que me dio ese despertar espiritual y no la delgadez. Por que una vez adelgace, y seguía teniendo el mismo caos emocional en mi vida. Fue el programa lo que se llevo la tristeza y el vacío interior. Por eso creo que para mi la paz espiritual es mas importante que la delgadez o la salud física. Es importante si, pero no lo es todo. Y en mi día a día, es solo una molestia.  Antes lo sufría como un dolor intenso que me desgarraba, y pensaba que era el físico lo que me dolía, y realmente no era eso. Era el vacío interior que sentía. Muchas personas como no saben salir de ahí, piensan que si adelgazan la vida será mejor, de color de rosa. Yo lo experimente, si mi vida mejoro, pero no era la panacea, ni la salvación. Seguía teniendo los mismos problemas interiores, solo que estando delgado. Es donde entro para mi el desarrollo interior, el crecimiento espiritual, que es lo que me dio realmente la felicidad que buscaba.

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miércoles, diciembre 14, 2011

La importancia de rendir mi comida y mi vida a un poder superior a mi


Entregar mi manera de comer, y luego mi vida a un poder superior a mi es la clave de una abstinencia sana y duradera. A mi lo que mas me cuesta es rendir mi comida al poder superior a través del uso de la herramienta del plan de comidas. Y así no consigo tener éxito en programa, entendiendo este como una abstinencia larga y duradera, aunque si me beneficio de los efectos del uso de las herramientas en la medida que puedo y del trabajo de los pasos.

Voy dando pequeños pasitos, en forma de renuncias a la comida y a la gula. Para mi renunciar es la manera de soltar mis alimentos, dárselos a mi poder superior, y dejarle que el lleve mi comida hacia una manera de comer y de comportamiento con la comida no dañinos para mi.

Por ejemplo he renunciado a ir a la cena de navidad. He renunciado a ir a supermercados, por que es hay donde siempre recaigo a lo grande. He renunciado a comer fuera, si no es con mi propia comida llevada de casa, por que comer en restaurantes siempre hace que se me cuelen alimentos dudosos o compulsivos que me inestabilizan. He renunciado a llevar dinero por la calle por que me lo gasto en comida o en maquinas de comida y eso me lleva a recaer. He renunciado a comer entre horas.

Por supuesto hay otras renuncias que me cuestan mucho más y que aun no soy capaz: como renunciar a alimentos dudosos, o alimentos que trae mi pareja  a casa.

Estas son mis limitaciones y a veces me pregunto si hago bien asumiéndolas, es como meter al monstruo de mi enfermedad en un jaula de privaciones. Y así me siento muy limitado. Pero solo se mantenerme abstinente así. Renunciando y sacrificando. Y aunque a veces es duro, luego después lo disfruto en forma de abstinencia, que es paz y serenidad, libertad de la obsesión por la comida. Poder pensar y no tener en mi mente la niebla de la compulsión que me hace no ser yo y reaccionar como un adicto.

Soltar las riendas de mi vida me cuesta mucho menos que entregar mi comida. Ahora lo veo claro. Quizás por que me resulta cómodo no hacer nada y pedir la ayuda a dios para que se encargue de las cosas y de las decisiones complicadas. Eso me libera del dolor de tener que llevar mi vida sobre mis hombros. El dolor que otras personas no soportan y que yo como adicto no soportaba, y que quería tapar a toda costa con comida. Una vez que dios esta ahí sosteniendo mi vida, ya no estoy solo, tengo toda la ayuda del mundo, y el dolor desaparece, por que ya no soy el único responsable de mi vida.

Por ejemplo no me culpo por tomar una decisión errónea. La acepto por que dios lo ha querido así, y trato de aprender de ello y crecer. No vivo tomando decisiones rápidas motivadas por mis locas emociones controladas por mis defectos de carácter. Dejo que dios traiga a mí el camino más fácil y se exprese en mi intuición que llega a mi a través de la meditación y la oración. También me llega el mensaje de lo que dios quiere para mí en un tema concreto mediante las consultas que hago a otras compañeras. Uso su recuperación, la claridad mental que ellas tienen, para que vean por mi donde yo no veo en mi propio yo. Así es más fácil. No cargo yo con todo el peso de mi vida. Tengo ayuda. La fe llena el hueco del dolor, el vació interior que siempre he escuchado que tenemos todos los adictos como yo, que soy adicto a la comida.

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domingo, diciembre 11, 2011

La experiencia espiritual en mi recuperación


Sin un crecimiento espiritual día a día yo no puedo con la comida. Necesito la fortaleza interior que yo por mi mismo no tengo para decir que no a todas las tentaciones que me asaltan a diario. Es un estado de no mente, de serenidad, de no deseo, que me recuerda al de los santones hindúes, los monjes budistas, o los ascetas griegos. Mi poder superior, además de los grupos, es eso que yo no tengo por mi mismo, que me hace ser capaz de decir no a las tentaciones, y que viene a mí a través del uso de las herramientas y del trabajo del programa.


Puedo crecer diariamente tratando de renunciar a mis defectos de carácter, en especial a aquellos que me llevan a comer compulsivamente y ejercer mi adicción.

Puedo crecer tratando de buscar mi paz interior estando en paz con las personas que me rodean, y aceptando las cosas que suceden en mi vida tal y como son.

Igualmente, trato de vivir mis emociones sin huir de ellas o tratar de esconderlas. Trato de cuidar de mí y de no hacerme daño, de rodearme de personas constructivas para mi y que me aporten. Trato de vivir experiencias edificantes para mí. Trato de estar vivo y en el mundo, igual a todos, sin creerme mejor o peor que los demás.

En definitiva creo que mi recuperación exige de mí ser mejor persona en cada aspecto de mi vida. Esto lo veo en el lema o frase del programa “salir del caos emocional e ir hacia una forma de vida mas completa”. El camino de la recuperación es el camino de construir un mejor yo. Un yo recuperado.

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viernes, mayo 13, 2011

La intencion de mi poder superior en cuanto a mi vida y mi comida

¿cual es la intención de mi poder superior para mi en lo que se refiere a la comida y a los otros aspectos de mi vida? ¿estoy dispuesto a poner mi voluntad en concordancia con la voluntad de mi poder superior?

Mi poder superior tal como yo lo entiendo quiere lo mejor para mi, pero practica un amor duro. Quiere que crezca y aprenda, pero a cogotazos. Es un tío un poco duro mi poder superior, por que le va el camino recto. Vamos que no se anda con tonterías. Lo que hay es lo que hay.

En cuanto a la comida me quiere sano, recuperado y libre de la obsesión. Y si le dejo hacer me lleva allí sin yo hacer nada.

En cuanto a mi vida lo que quiere para mi no tengo ni la menor idea, pero se que es bueno para mi, me guste o no me guste. Por que muchas veces lo que es bueno para mi no es lo que yo quiero, o lo que yo creo que es bueno para mi. Ademas yo me equivoco y tomo malas elecciones que debería dejar a mi poder superior. Por ejemplo escogí un mal trabajo de dos ofertas que tenia sobre la mesa, pensando que era mejor horario, mas dinero y algo que me gustaría. Al escoger sin consultarlo con dios me puse yo en su lugar. Así que me metí en un pozo del que me esta costando salir.

Pero dios incluso en lo malo me enseña, por que no me da nada mas grande de mi talla, o mas duro de lo que yo puedo soportar. Otra cosa es que lo quiera aceptar, a mi a veces me cuesta. Sin darme cuenta puedo ponerme yo en el lugar de dios. Llevo toda la vida acostumbrado a tomar mis propias decisiones y a veces dejarlo correr y soltar riendas es duro y difícil. Sobre todo cuando estoy comiendo, sufriendo, hay urgencia, y tengo que decidir sobre cosas importantes de mi vida. Pero la experiencia me ha demostrado que yo siempre me equivoco y que lo mejor es dejárselo a dios.

Con la enfermedad yo tengo lo que yo llamo “crisis de tercer paso”. Es decir me pongo a mandar yo en mi vida, y me voy equivocando tanto, que esos errores me causan tanto dolor que luego huyo a la comida. Dejar el control de mi vida a dios es pues vital para mantener una buena y solida abstinencia. Tengo que pensar que lo que dios quiere para mi es lo mejor que me puede pasar, pero esto me cuesta aceptarlo cuando las cosas se ponen duras y difíciles. Por que como adicto no quiero sufrir, no quiero sentir dolor, y eso también es parte de la vida, por que forja mi alma, mi carácter y me hace ser mas fuerte. Si dios lo manda es por algo, para que aprenda.

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miércoles, abril 27, 2011

Dónde consigo la fuerza para seguir mi plan de comidas

Muy buena esta pregunta, por que ahora mismo me siento especialmente bien, y fuerte. No me cuesta nada decir que no a las tentaciones y cumplir el plan de comidas.

Esta fortaleza con la comida me viene de mi poder superior, del uso de las herramientas del programa. Lo tengo comprobado mil veces, cuando escribo, llamo, voy a reuniones, estoy mejor con la comida y conmigo mismo que cuando no lo hago.

Soy impotente ante la comida. Se me van las manos, es mi deseo oculto. Yo no puedo con la comida, siempre me vence si me tiro al ruedo a pelear yo solo con la comida. Por eso necesito ayuda. Ya que yo no puedo, alguien podrá. Alguien tendrá la capacidad y la fuerza para decir que no a los alimentos compulsivos. Encontrarlo y pedirle ayuda es la búsqueda del poder superior. Esta puede ser una búsqueda en mi interior, o el poder superior puede llegar a mí a través de personas, y de miembros de OA, que me ayudan con su experiencia y compartires. Ellos me dan la fuerza que yo no tengo. Cuanto mas los escucho mas recargo mis energia y menos quiero comer. El poder superior es eso que logra que pare de comer compulsivamente.

Y luego cuando yo hablo con otras personas les trasmito esta energia o fuerza para no comer compulsivamente, que a mi se me ha trasmitido. Por que si no lo paso lo pierdo.

Mi plan de comidas es sencillo. No me cuesta especialmente cumplirlo. Si suelto mi comida, mi manera de comer se pone sola en su sitio. Lo que me lo dificulta son las interferencias externas, cambios bruscos en la rutina, o personas tratando de manipular mi manera de comer, o que mantienen mis alimentos compulsivos cerca de mi constantemente.

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