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lunes, enero 07, 2019

Inventario del paso 8. Reparaciones conmigo mismo.

Reparaciones conmigo mismo.

-Físicas.

Lo que me hice: hacer ejercicio físico excesivo hasta el punto de hacerme daño.
Mis defectos de carácter:
*Orgullo: orgullo por defecto por sentirme menos que otras personas al compararme con ellas.
*Autocompasión: por la lástima que sentía por mi mismo por no tener el cuerpo que yo quería tener y al que trataba de llegar haciendo ejercicio físico en exceso.
*Intolerancia: por no aceptar mi cuerpo tal y como es, y tratar de cambiarlo maltratandolo con exceso de ejercicio.
*Egocentrismo: por que solo pensaba en mi mismo, y me olvidaba del mundo, desaparecía y me aislaba con el exceso de ejercicio.
Egoísmo:
Avaricia:
*Envidia: de otras personas que yo juzgaba con un buen cuerpo
*Ira: por el odio hacia mi propio cuerpo.
Impaciencia:
*Lujuria: por que yo quería cambiar mi cuerpo para atraer al sexo opuesto.
Gula:
Codependencia:
*Celos:del trato que reciben las personas atractivas, por que yo sentía como a mi me trataban con asco, y otros chicos delgados se llevaban toda la atención y mejor trato.
*Miedo: de no llegar nunca a tener el cuerpo que yo quería tener.
Pereza:
Falta de honradez.

Lo que me hice: comer o dejar de comer de manera extrema hasta el punto de hacerme daño físicamente, por el ayuno o por los atracones.
Mis defectos de carácter:
Orgullo:
*Autocompasión: por todo el dolor que sentía al comer compulsivamente.
*Intolerancia:por no aceptar el dolor que sentía, no aceptar las situaciones y como adicto huir a tapar esas emociones con comida.
*Egocentrismo: por la huida hacia mi interior, hacia mi manera de comer y olvidarme del mundo, el aislamiento de la enfermedad y solo pensar en mi ombligo, y no en que mi familia se podria preocupar por mi.
Egoísmo:
Avaricia:
Envidia:
*Ira: por el odio hacia mi mismo que sentía cuando comía o dejaba de comer.
Impaciencia:
*Lujuria:por que pensaba que siendo más delgado gustaria mas al sexo opuesto.
*Gula: por el gusto desmedido por la comida
Codependencia: por cuando he comido para tapar las emociones de otros que hacía mías. Y por cuando he dejado de comer pensando que siendo más delgado me querrian mas.
Celos:
Miedo:
Pereza:
Falta de honradez:

Lo que me hice: no cuidarme la salud debidamente, llevandome al medico, al dentista, al fisoterapeuta, cuando lo necesitaba.
Mis defectos de carácter:
*Orgullo:por creerme más listo que los médicos y que no necesitaba su ayuda.
*Autocompasión:
*Intolerancia: por no aceptar la opinión de otros sobre mi salud, eso es intolerancia.
Egocentrismo:
Egoísmo:
*Avaricia: por ahorrarme dinero en cuidado propio, por ejemplo en el dentista.
Envidia:
Ira:
*Impaciencia: por esperar que mis problemas de salud se solucionarán rápidamente, por sí solos y sin hacer yo nada.
Lujuria:
*Gula: por pensar que si estaba malo lo que necesitaba era comer una u otra cosa, es decir que mi salud la podía controlar con la comida, lo que para mi es gula.
Codependencia:
Celos:
Miedo:
*Pereza: por no ponerme en marcha cuando debía, por no esforzarme en ello.
Falta de honradez:

-Mentales / emocionales

Lo que me hice: No esforzarme en el trabajo, conformarme con ir pasando, perder el tiempo, hacer otras cosas de mi vida no relacionadas con el trabajo mientras estoy en la oficina.
Mis defectos de carácter: orgullo, pereza, egoísmo, avaricia
    *Orgullo:  Por que al no hacer lo que tengo que hacer y cumplir con mi obligación me pongo por encima de la empresa, los jefes y los dueños, al engañarlos al cobrar por no hacer nada. Y también por que yo quería ser el mejor trabajando, por el perfeccionismo. Y también por orgullo de no soportar que me manden o que me digan lo que tengo que hacer.
*Autocompasión:por recrearme en el dolor de que no podía concentrarme en trabajar cuando mis compañeros alrededor parecía que sí, que son mejores, trabajan más.
*Intolerancia: por no aceptar que otras personas decidan sobre mi tiempo sobre lo que he de hacer.
*Egocentrismo: por solo pensar en mi, y no en el daño que le hacia a otras personas no haciendo mi trabajo.
Egoísmo:
*Avaricia: por que al no hacer nada en el trabajo y vaguear, logro que me paguen por no hacer nada, y eso es avaricia de mi tiempo.
*Envidia:de mis compañeros de trabajo que si se concentran trabajando, y por lo tanto rinden más, estudian más, saben más , tienen mejores puestos, que yo que no doy mas de mi.
*Ira: Por que me enfado conmigo mismo cuando siento que no me esfuerzo en el trabajo.
Impaciencia:
Lujuria:
Gula:
*Codependencia: Por que quiero controlar la opinión de otras personas sobre mi (los jefes), o que hagan lo que yo quiero (que no me digan nada y me dejen a mi bola).
*Celos: de la relación de otros compañeros con los jefes, puesto que son capaces de trabajar más que yo, y los valoran más.
*Miedo: a que me despidan si no doy todo lo que puedo dar de mi en mi trabajo.
*Pereza: por no querer trabajar cuando me corresponde, y preferir perder el tiempo llevado por la autocomplacencia; esto para mi es pereza.
Falta de honradez:

Lo que me hice: mentir mucho,a mi mismo y a los demás. Vivir mintiendo.
Mis defectos de carácter:
    *Orgullo: por que al engañar a otros, me creo que soy mejor que ellos, que les toreo y que hacen lo que yo quiero.
*Autocompasión: por querer decir la verdad y no ser capaz de hacerlo. Por mentir para ocultar la verdad de mi mismo que no me gustaba y que me hacía compadecerme de mí mismo. También hay autocompasión en mentir para dar pena a otros haciéndome la víctima.
*Intolerancia: Por no aceptar la verdad.
*Egocentrismo: Por solo pensar en mi mismo, por querer escaparme de la mía mintiendo, y no darme cuenta del daño que le hacía a otros mintiendo, y mintiendome a mi mismo, y no siendo sincero.
*Egoísmo / avaricia  :por mentir para quedarme con dinero o cosas de otros.
*Avaricia:
Envidia:
*Ira: por el odio y rabia contra mi mismo al mentirme a mi mismo, al mentir a otro por no ser capaz de decir la verdad y enfadarme conmigo mismo por ello.
Impaciencia:
*Lujuria: por mentir para fingir quien no soy con el fin de atraer al sexo opuesto.
*Gula: por mentir sobre lo que he comido, o mentir para esconderme para comer, etc.
*Codependencia: por mentir para caer mejor a los demás, para agradarles, para hacerme el guay.
Celos:
*Miedo: Mentir por miedo para ocultar a los demás como realmente soy.
Pereza:
Falta de honradez:

Lo que me hice: Escoger parejas que no eran buenas para mi.
Mis defectos de carácter:
    Orgullo:
Autocompasión:
*Intolerancia: por no aceptar a las personas tal y como son, y chocar con ellas.
*Egocentrismo: pensar solo en mi, en satisfacer mis deseos, y no en si le hacía daño a la otra persona, o a otras terceras personas.
Egoísmo:
Avaricia:
Envidia:
Ira:
Impaciencia:
*Lujuria: Por pensar antes con la entrepierna que con la cabeza.
Gula:
*Codependencia: por pensar que otra persona podría hacerme feliz, en ver de tratar de ser feliz por mi mismo.
*Celos: por que en alguna ocasión la pareja que escogía tenia tambien otras personas a su alrededor, o estaba indecisa entre yo y otra persona.
*Miedo: miedo a la soledad, a estar solo toda mi vida.
Pereza:
Falta de honradez:



-Espirituales:

Lo que me hize: No tener ninguna creencia en nada.
Mis defectos de carácter:
    *Orgullo: por creer solo en mi y no en nada superior a mi. Por la autosuficiencia.
*Autocompasión: por qué no creer en nada, y solo en mi, me llevaba a fallarme continuamente, lo que me frustraba mucho, y me generaba dolor, es decir autocompasión.
*Intolerancia: Por no aceptar ideas de otros, ni ninguna creencia establecida, ni religión, ajena a mi, lo que eso para mi es intolerancia hacia las creencias de otros, o rebeldía ante el creer en algo, que también es intolerancia.
*Egocentrismo: por creer que solo la fe en mí mismo me salvaría, lo que es una gran muestra de egocentrismo.
Egoísmo:
Avaricia:
Envidia:
Ira:
Impaciencia:
Lujuria:
Gula:
Codependencia:
Celos:
*Miedo: por que el miedo es lo opuesto a la fe, y como no tenía fe en nada, estaba lleno de miedo.
Pereza:
Falta de honradez:


Lo que me hice: Vivir en base a valores materiales o terrenales que me generan mucha ansiedad, frustración y dolor.
Mis defectos de carácter:
   
*Orgullo: por la exaltación irreal del yo y la idea de sobresalir y ser mejor que el resto y ser alabado por el éxito, que es un valor de la sociedad por que cual vivía.
*Autocompasión: por que al no llegar a esa idea de éxito que se suponia debia de alcanzar sufría mucho por mi mismo.
*Intolerancia: por no aceptar otras ideas ajenas a las que tuviera en mi cabeza y rechazar lo que otros pensaran.
*Egocentrismo: por pensar solo en mi antes que en los demás.
Egoísmo:
*Avaricia: por vivir siempre deseando más dinero y más éxito.
*Envidia: de otras personas que consideraba mejor que yo
*Irá: por el odio que sentía hacia mi mismo por no ser como yo quería ser.
*Impaciencia: por querer cambiar todo mi yo para ayer, sin saber como hacerlo pero para ayer.
*Lujuria:por que pensaba que el exito personal iba asociado a tener pareja como trofeo
Gula:
*Codependencia: por que yo quería que otras personas me hicieran feliz por que yo era incapaz de serlo por mi mismo.
Celos:
*Miedo: de la soledad, de no ser nadie, de que nadie me quisiera, de no triunfar. Al juzgarme a mí mismo y ver que no era quien yo esperaba ser, me daba mucho miedo no llegar a serlo.
*Pereza:por ser incapaz de empezar a hacer nada para cambiarme a mí mismo.
Falta de honradez:

lunes, diciembre 31, 2018

Octavo paso y preguntas


Octavo Paso.

“Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos”.

    En la época de comer descontroladamente, la mayoría de nosotros estábamos tan obsesionados con la comida, que teníamos muy poco tiempo para desarrollar o fomentar relaciones afectivas con las demás personas. Mientras comíamos compulsivamente, no podíamos darnos cuenta cuan aislados nos habíamos quedado. Pensábamos que una vez que resolviéramos nuestro problema con la comida, todo lo demás estaría también resuelto. Sin embargo, nos detuvimos de la comida compulsiva y descubrimos que nuestra forma defectuosa de tratar a los demás  era una fuente de dolor para nosotros. La mayoría de las veces este dolor  era tan grande que nos sentíamos tentados a comer otra vez antes que tener que enfrentarlo. ¿De que sirve abstenerse si de todas maneras se seguirá sufriendo? Nos preguntábamos. “Si de esto se trata la recuperación, ¡No quiero saber nada de ella! “

Yo creo que la comida es muy destructiva en mis relaciones personales. cuando solo quieres comer y adelgazar, la obsesión es tal que no hay tiempo de cerebro para mas. Por descuido, las relaciones personales se deterioran si no estas ahi para relacionarte para los demás. Pero lo más peligroso de la compulsión por la comida, es destruir las relaciones, haciendome daño a mi mismo y a otros, para tener dolor que tapar con la comida. Y no conscientemente, si no a nivel inconsciente, sin darme cuenta.

Ahora intento llevarme bien con las personas que me rodean, por que necesito en mi vida relaciones sanas que me den paz y serenidad, es decir relaciones que no me den motivos para sufrir, por que mi naturaleza es tapar el dolor con comida. Mi serenidad es lo primero, porque la serenidad me mantiene abstinente. La buena voluntad es la clave.

Pero mi viejo yo está ahí. Y muchas veces sin darme cuenta, sin pensarlo, me salen errores. Repararlos es la clave. Un cambio de actitud. Disculparme. Si trato a alguien mal, reconocerlo, y tratarlo bien. Eso es bajarme del yo soy perfecto y no cometo errores. Por que si los cometo. Y más aun en mis relaciones personales. Mi enfermedad sigue tendiendo trampas. Por mucho que trabaje mis defectos de caracter, siguen estando ahi, y he crecido en una familia disfuncional. Eso significa que no se vivir, no se relacionarme sana, y mi manera de pensar y comportarme es la de un adicto o persona coadicta que ha crecido con adictos. Es un esfuerzo para mí relacionarme sanamente. Tengo que aprender a hacerlo y esforzarme por ir hacia ello, por que mi cabeza enferma me lleva a lado opuesto.

     Era obvio que si queríamos permanecer abstinentes y encontrar serenidad, tendríamos que aprender nuevas formas de relacionarnos con los demás que nos brindarán alegría en vez de sufrimiento. El octavo Paso está diseñado para ayudarnos en este proceso. En el Octavo Paso analizamos nuestras relaciones con el propósito de descubrir aquellos patrones de conducta que nos han causado daño y que han dañado a  otros. Aquí descubrimos la culpa y nos liberamos de ella. Aquí aprendimos el poder sanador del perdón al descubrir como perdonarnos y como perdonar a los demás. Lo más importante es que comienza a nacer en nosotros el deseo de enmendarnos, es decir, de hacer cambios en la forma de relacionarnos con las personas que comparten nuestras vidas.

Para mi la motivación para el paso ocho y el nueve es consolidar mi abstinencia y avanzar en mi recuperación. Quién querría enfrentarse a los errores del pasado y a personas con las que la relación termino de forma traumática. Nadie. El premio tiene que ser más grande que lo que cuesta afrontar estos pasos, si no, yo no querría hacerlo.

    El Octavo Paso es un proceso dividido en dos partes. La primera consiste en hacer una lista de todas las personas a las que hayamos hecho algún daño. A la hora de decidir qué nombres ponemos en la lista es probable que se nos presente alguna dificultad para descubrir en qué forma dañamos a las otras personas. Curiosamente, esta dificultad desaparece cuando se trata de reconocer el daño que nos hicieron a nosotros. Sabemos muy bien el daño que otros nos han causado. Una forma de ayudarnos a descubrir como hemos dañado a los demás es pensar en alguna de las formas en que nosotros hemos sido dañados y preguntarnos: ¿Alguna vez me he encontrado en situación similar con alguna persona? Si contestamos honestamente esta pregunta, nos sorprenderemos al descubrir que nosotros hemos tratado de la misma manera a otras personas hiriéndolas como nos hirieron.

Yo le he hecho daño a muchas personas. La enfermedad de la compulsión por la comida me convirtió en una persona autodestructiva conmigo mismo y dañina para otras personas. Cuando entre en programa, me costó un tiempo cambiarme a mí mismo y revertir todas las actitudes insanas de mi comportamiento por las cuales me dedicaba a destruir mis relaciones personales haciendo daño a los demás.

No me cuesta admitirlo, se que no soy perfecto. No me siento culpable,no estaba en mis cabales, ahora se que estaba en las garras de una enfermedad devastadora como es la compulsión por la comida, y que uno de sus manifestaciones es destruir todas mis relaciones personales para aislarme del mundo y así vivir en un infierno de soledad y sufrimiento en el que el único consuelo sea la adicción a la comida.

Precisamente la recuperación va de revertir eso. Primero de dejar de comportarme asi, y despues de tratar de salvar las relaciones que se puedan salvar. No siempre una reparación reconstruye una relación dañada, pero es un comienzo. Además las reparaciones no se hacen para otros, las hago para mi, para limpiar mi conciencia.

    El inventario que hicimos en el Cuarto Paso nos puede ayudar al hacer la lista de las personas que hemos dañado. Si lo hicimos en forma concienzuda, seguro que contendrá información de la mayoría del daño que sabemos le hemos causado a los demás. A medida que practicamos el Octavo Paso, revisamos lo que escribimos en el Cuarto Paso y sacamos de ese inventario una lista de nombres, añadiendo el nombre de cualquiera a quien sintamos que  es necesario restituirle algún daño. Si destruimos o extraviamos nuestro Cuarto Paso, las preguntas que se encuentran en este mismo libro sobre ese paso nos pueden servir para hacer nuestra lista del Octavo Paso. Revisamos cuidadosamente estas preguntas, poniendo especial atención a aquellas relacionadas con la forma en que nuestros defectos de carácter han lesionado a otras personas.

“La forma en que nuestros defectos de carácter han dañado a otras personas”. Esta frase me parece clave en el texto de este paso, porque conecta claramente mis conductas dañinas hacia otras personas, con los defectos de carácter y con la enfermedad. Leerlo me reafirma mucho más en mi reconocimiento de mi mismo como comedor compulsivo. Estoy enfermo, tengo una enfermedad fatal, es una enfermedad mental, un trastorno de la alimentación, y uno de los síntomas es que destruyo las relaciones personales a mi alrededor con el objetivo inconsciente de aislarme y sufrir para tapar ese dolor con conductas compulsivas con la comida.

    Muchos de nosotros hemos descubierto que a la cabeza de esta lista puede ir nuestro propio nombre. Es verdad que hemos dañado a otras personas, pero también nos hemos hecho daño a nosotros mismos con pensamientos, comida y hábitos de vida autodestructivos. Aprendimos que para nuestra recuperación, sería esencial una total disposición a enmendar nuestros errores del pasado y perdonarnos por ellos.

La primera persona a la que he dañado con mi compulsión por la comida, mis defectos de carácter y mis conductas enfermas, es a mi mismo. Esto para mi es obvio pues mi adicción es un proceso lento de autodestrucción. Por eso el primero al que debo reparar es a mi mismo. Entrar en recuperación es la primera reparación que me he hecho a mi mismo, por que dejo de destruirme y empiezo a reconstruirme. Cuidar de mí mismo es también una reparación, llevarme al médico, comprarme las cosas que necesito, pensar bien sobre mi mismo, y no negativamente. Todo eso es parte de las reparaciones que me hago a mi mismo. En el fondo creo que es un cambio de mentalidad en sobre como pienso y cómo actuó sobre mi persona. Aprender a poner limites con amor tambien es una reparacion, por que me pongo yo primero antes que otros y niego así la codependencia que tan destructiva y dañina es.

    Será necesario que incluyamos en la lista los nombres de todos aquellos a los que dañamos aún cuando hayan sido ellos los que nos lastimaron primero. No importa cuanto daño nos hayan hecho, ahora tendremos que mirar honestamente nuestra parte en cada una de esas relaciones. Si dañamos a alguna de estas personas, tenemos que enlistarlas y anotar el daño que les hicimos. Es bueno recordar que hacer el Octavo Paso no debe servirnos para hacer juicios sobre los demás, sino para aprender actitudes de misericordia y perdón.

Para mi la misericordia y el perdón hacia las personas que me han hecho daño viene de comprender, de ponerme en el lugar del otro. Muchas veces me doy cuenta de que la otra persona estaba tan en las garras de la enfermedad como yo y que los defectos de carácter le hicieron tanto daño como a mi, manipulando y llevandole a hacer daño a otros como me pasa a mi. Entonces así puedo comprender que la enfermedad de la disfuncionalidad destruye la sociedad a través de su unidad mínima, que es la familia. Que las otras personas son marionetas de la enfermedad tanto como lo soy yo. Y así puedo perdonar. Pero el perdón no incluye para mi el meter de nuevo a las personas así en mi vida. Puedo perdonar, pero si una persona sigue viviendo en el camino de la enfermedad, intento mantener las distancias, por que la enfermedad de otros me arrastra, por que como enfermedad que es, las actitudes enfermas se transmiten de persona a persona como un virus. Se propagan, lo veo continuamente cuando vivo rodeado de personas normales sin programa, que continuamente critican a mi alrededor. Ese comportamiento a mi me hace daño.  Ellos pueden vivir así, pero yo no. Por que me destruye, y corro el peligro de activar los síntomas físicos de mi adicción para compensar el dolor acumulado. No puedo permitirme negatividad artificialmente creada por las actitudes de las personas en mi vida.

    Por el reverso de la moneda, podría sucedernos que equivocadamente nos fuéramos al otro extremo y pongamos en la lista nombres que no corresponden. Si alguien nos ha lastimado y ha sido rudo con nosotros, no nos sentimos mal con esa persona, ciertamente que debiéramos de hacernos el favor de perdonarla. Sin embargo, el nombre de esta persona no tiene porque aparecer en la lista a menos que nosotros también la hayamos lastimado de alguna forma. El objetivo del Octavo Paso no es para que hagamos sentir mejor a otras personas o para que les caigamos mejor, lo hacemos por nosotros mismos, para que podamos recuperarnos de la comida compulsiva. En caso de sentirnos confundidos en cuanto a quien sí o a quien no hemos dañado, nuestros padrinos pueden ayudarnos.

En cuanto a quien meter en la lista del octavo paso, creo que la pregunta clave es. ¿he tenido intención de dañar u ofender? ¿han hecho mis defectos de carácter o resentimientos daño a otra persona? Respondiendo si a estas preguntas, sabre si tengo que meter a una persona o no en el listado de las reparaciones.

En cuanto a las reparaciones a mi mismo puedo empezar por ver como me ha hecho daño cada defecto de carácter, como vi en el paso 6, y entonces pensar en ir hacia la conducta opuesta.

Por ejemplo, la gula me lleva a desear y disfrutar de alimentos que se que son peligrosos para mi; la reparación pues consistirá en cuidar mi plan de comidas, y al menos pedir ayuda a mi poder superior para llevar el plan de comidas más limpio posible.

El orgullo me ha hecho sentirme superior a otras personas y maltratarlas o menospreciarlas, lo que me ha llevado a que se deterioraran mucho las relaciones personales. La reparación hacia mí consiste en ser humilde y no ponerme por encima ni por debajo de los demás, y tratar a todos como iguales y con respeto, y con el mejor deseo y buena voluntad de llevarme bien con las demás personas.

    Una vez que hemos retrocedido en el tiempo y en la memoria, y estamos seguros de haber enlistado los nombres de todas las personas a quienes hemos dañado, ya estaremos listos para llevar a cabo la segunda parte del Octavo Paso. El reto ahora es más difícil. Tenemos que estar dispuestos a reparar el daño a cada una de las personas en la lista. En muchos casos esto puede parecer un proyecto atemorizante y causante de humillación. Sabemos que hemos actuado mal y lo lamentamos, pero de ahí a confesar nuestros errores a los mismos que lastimamos, nos parece casi imposible. Después de años de huir de cualquier situación incómoda y de escondernos entre comida para no sentir vergüenza ni dolor, ahora nos piden que admitamos nuestras faltas y que enfrentemos sus consecuencias. Y se nos pide hacerlo mientras estamos abstinentes, sin comer compulsivamente para anestesiar nuestros sentimientos. ¿Cómo podemos hacerlo?

    Nuestros padrinos y otros CCA que han practicado este paso antes que nosotros, pueden tener buenas sugerencias que nos ayuden en el reto de estar dispuestos. A esta altura del programa, más que en cualquier otro momento, no queremos estar solos para practicarlo. Tendremos deseos de entregar nuestra lista a nuestro padrino y discutirla con el o ella. Lo primero que nuestros padrinos o madrinas nos harán, será ayudarnos a decidir con quien sí será necesario reparar el daño cometido. Después, el padrino puede hacer sugerencias sobre como reparar el daño que nos ayudarán a tener mejor disposición para hacerlo a medida que vamos discutiendo francamente qué acciones llevar al cabo y qué palabras decir, reparar el daño irá pareciendo cada vez menos atemorizante. Por primera vez en la vida podemos comenzar a sentir que realmente seremos capaces de enfrentar la las personas que hemos dañado.

    Un Padrino o madrina a menudo nos alienta a perdonar a medida que vamos practicando el Octavo Paso. A menos que hayamos perdonado a los demás el daño que nos hayan hecho, no nos será posible reparar sinceramente este daño cometido en nuestro lado del conflicto. Aún en casos en los que estamos dispuestos a hablar con estas personas, terminamos echándoles en cara sus errores e insultándolos en vez de reparar el daño. Aún cuando no les reclamáramos directamente sus errores, nuestras actitudes dejarán entrever claramente nuestra mala voluntad si no les hemos perdonado verdaderamente.

    Es obvio que el perdón es esencial para poder completar el Octavo Paso. Será necesario que comentemos un poco la forma de perdonar a otras personas. A muchos de nosotros se nos ha dicho siempre que debemos perdonar a aquellos que nos ofenden, pero rara vez nos enseñaron cómo hacerlo.

Yo creo que el perdón es vital para mi recuperación. Perdonarme a mí mismo y perdonar a los demás. Me doy cuenta que en la enfermedad era muy rápido para odiar y arrancar dolorosamente a la gente de mi vida, pero era incapaz de perdonar. Así que me doy cuenta que el camino de mi recuperación pasa por aprender a tener la capacidad de perdonar.

    El primer paso para perdonar a alguien será obviamente, escribir en blanco y negro las razones por las cuales estamos molestos con esa persona. El proceso de escribir puede ser muy sanador y una de las herramientas útiles del programa, ya que nos pone en contacto con nuestros verdaderos sentimientos. Escribir aclara emociones confusas y enterradas en nosotros algunas veces por años. Al mismo tiempo al poner en papel y tinta nuestras penas y ofensas, les ponemos un límite. Ya sea que nos tome escribirlas dos párrafos o veinte páginas, unos minutos o varias horas, finalmente descubrimos que existe un límite en el dolor que nos ha sido infligido. Nuestras penas pueden ser tan grandes como las pensamos, pero no más grandes. El dolor tuvo un principio y también puede tener un final.   

Creo que el dolor en mis relaciones personales siempre me ha surgido de mis expectativas sobre otros. Esperaba recibir algo de otras personas, o recibir buenas emociones, o recibir un buen trato. Esto es poner mis emociones en manos de otro. Depender de otros para tener paz. Al final de todo esto, lo que hay detrás es mi codependencia como defecto de carácter, y mi incapacidad para tener buenas emociones y serenidad por mi mismo.

Perdonar para mi es dejar de esperar buenas emociones de los demás, aceptar que todos están tan enfermos como yo y no me pueden dar las emociones que yo busco porque tampoco las tienen, puesto que vivimos en una sociedad donde reina la enfermedad emocional de la disfuncionalidad. El perdón pues es aceptacion y comprension, y también humildad.

Durante el viaje que es el programa espiritual de los doce pasos, y el despertar que he vivido, he experimentado el cambio o transición de pasar de buscar paz y buenas emociones en otros a empezar a buscarlos en mi interior y en mi poder superior. Cuando los encuentro como resultado del trabajo de los pasos, me encuentro asediado por la negatividad del mundo. Entonces tengo la necesidad de poner un tope a las emociones negativas de otro, que tan acostumbrado estoy a absorber. Ese tope es el desprendimiento emocional, y para mi consiste en comprender que las emociones de otra persona no son las mías, y que yo no tengo porque sufrir por el dolor de otros. Sus emociones son suyas y no tengo por que hacerlas mías. Esto es entereza, fortaleza, pero no frialdad ni intolerancia. Por que cada uno tenemos nuestro poder superior que nos ayuda, y yo no soy el de nadie, ni ninguna persona puede ser mi poder superior. De hecho entiendo la codependencia como eso, poner a otras personas en el lugar del poder superior, que por supuesto no les corresponde.

    A menudo descubrimos después de escribir nuestros sentimientos que queremos deshacernos de alguna manera de aquello que escribimos. Tal vez deseemos leérselo a nuestro padrino o alguna otra persona que no esté involucrada en la situación de conflicto. Quizá decidamos guardarlo durante una semana para luego sacarlo y leerlo de nuevo. Cuando hacemos esto, a menudo descubrimos que ya no nos sentimos tan mal como cuando escribimos y que nuestro dolor ya no es tan grande como al principio. Finalmente, podremos en forma simbólica liberar nuestra pena quemando el escrito o haciéndolo pedazos para deshacernos de él.

    Si aún tenemos emociones negativas hacia la persona que nos ha dañado, podemos tratar otra poderosa técnica para liberarnos de los resentimientos: las personas que tienen mucha experiencia en la práctica de los Doce Pasos han descubierto que la oración les concede la fuerza para perdonar las más  graves ofensas. Si deseamos rezar por las personas que nos han hecho daño, hagámoslo todos los días pidiéndole a Dios les conceda todas las cosas buenas que pedimos para nosotros. Esto nos liberará de nuestros resentimientos y falta de perdón. La acción de orar por aquellos que nos causan rencor, surtirá efecto aún cuando no sintamos una sola palabra de lo que estamos diciendo. Si seguimos rezando con fe por estas personas, nuestros sentimientos hacia ellas, tarde o temprano cambiarán. Cuando nuestros sentimientos cambian, descubrimos que ahora ya somos sinceros al pedirle a Dios que bendiga a nuestros enemigos. Así sabremos que finalmente los hemos perdonado.

Rezar por las personas que me han hecho daño o que odio es una herramienta muy poderosa para alcanzar el perdón. Yo esto lo logre pensando en que esas personas me hicieron daño porque estaban mal, quizás tan enfermas como yo. Así que pido por que esten bien en sus vidas y por que su poder superior les cuide. Por que si estan bien no necesitarán hacer daño a otras personas, o a mi, y el ciclo de dolor al que lleva la enfermedad se parará. Es curioso como cuando estamos mal, dañados, o en las garras de la enfermedad, nos dedicamos a hacernos daño a nosotros mismos o hacer daño a otros con las reacciones desmedidas desde los defectos de carácter. Alguien que está bien consigo mismo, y con el mundo, en calma y serenidad, no se hace daño a sí mismo ni a los demás. Así pues les deseo a estas personas que me hicieron daño que esten bien para que no me vuelvan a hacer daño a mi o a otras personas.

    Perdonar a los que nos han hecho daño es el mayor obstáculo que debemos salvar a la hora de enmendar nuestros errores. Esto no significa que de golpe queramos terminar con este proceso de “pinchar” nuestro ego. En pocos casos estaremos ansiosos de enfrentarnos con aquellos que hemos dañado para reparar la ofensa. Lo importante es recordar que lo que cuenta es la “voluntad” de hacerlo aún cuando no se “quiera” hacerlo.

    Por más que tratemos de evitarla, no podemos brincar esta reparación del daño. La experiencia de los CCA que han practicado los Pasos antes que nosotros, nos demuestra que la recuperación depende de completar los Pasos Ocho y Nueve. Con esto en mente le pedimos a Dios nuevamente nos concediera el valor para hacer las cosas que debíamos y repara el daño que cometimos. Habiendo orado sinceramente estamos ahora dispuestos y por lo tanto avanzamos rápidamente hacia el Noveno Paso.

Octavo Paso.

“Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos”.

Preguntas para reflexionar sobre el Octavo Paso.

1.- Dame tu definición de honestidad.

Para mi la honestidad es sinceridad extrema. Tanto conmigo mismo como con otros. A veces es muy difícil de lograr para mi, por que me cuento mentiras a mi mismo y me las creo. Necesito a mi madrina, a las compañeras, y al grupo para ver en mis mentiras que yo me monto, y también he aprendido a no fiarme de mi por que se que puedo mentirme a mí mismo sin darme cuenta. sobre todo con la comida. La negación de la enfermedad es muy fuerte, y llega hasta el punto de encubrir la verdad, no aceptar la verdad sobre mi. Así pues la honestidad es también la aceptación de la realidad de mi propio yo, y lleva su parte de humildad.

2.- ¿Piensas que la honestidad es necesaria para la recuperación del CC? ¿Porque si, o porque no.

Creo que la honestidad es totalmente necesaria e imprescindible en mi recuperación. La enfermedad se alimenta de mentiras. De las mentiras que me cuento a mi mismo para justificarme, de las mentiras de la comida como “solo un poquito mas”, “esto no te hará daño”, “todos lo estan comiendo”, “ya estas muy bien”, y la mejor de todas: “yo controlo”. La honestidad me sirve para no contarme esas mentiras y no creermelas.

Si soy honesto, conmigo mismo y con la comida, no queda espacio para que mi enfermedad se esconda en las mentiras.

Y a nivel emocional, me ayuda ser honesto porque si digo la verdad, mis relaciones sociales mejoran. A las personas no les gusta que les mientan; y también trato de ser yo, y no tener una fachada, con lo que el esfuerzo mental para mantener falsas apariencias es un tiempo que puedo dedicar a otras cosas y vivo mas en paz.

3.- ¿Que te guía para ser honesto en tu trabajo de este paso?

El deseo de recuperación y abstinencia. La fe en el programa. Creo que el programa funciona porque lo he visto en otras personas y lo he sentido en mi. Si me dicen que he de ser honesto porque así avanzaré en mi recuperación, pues voy a ser todo lo honesto que pueda. Y además la honestidad tiene otros beneficios para mi, como tener limpia mi conciencia, mejorar mis relaciones con los demás, es decir paz interior y serenidad.

4.- Si una cosa puede ayudarte a ser rigurosamente honesto contigo, con Dios y con otros, que sería?

La humildad, y el miedo me llevan a la honestidad. El deseo de avanzar en mi recuperación física es lo que me anima a ser riguroso y honesto con mi plan de comidas. Escucho de las compañeras que la honestidad conmigo mismo con la comida me ayuda a mantenerme abstinente, y como no quiero volver a recaer porque lo paso fatal, yo necesito ser honesto. El miedo a la recaída también me lleva a ser lo más honesto que puedo.

5.- ¿Asumes tu responsabilidad en el problema o culpas a alguien de todo el problema?

He aprendido que buscar culpables no soluciona los problemas. Busco soluciones no culpabilidades. Se trata de solucionar problemas, no de señalar con el dedo a nadie, por que eso no lleva a ningun lado. Se trata de seguir adelante, no seguir regodeandome en un problema o situacion una y otra vez.

6.- ¿Te permites ver una situación claramente sin caer en la trampa de juzgarte?

Ahora veo las situaciones no en términos de culpabilidad o de juzgarme a mismo, si no en términos de serenidad y defectos de carácter. Ante una situación veo mi parte y mis defectos de carácter y trato de renunciar a ello no reaccionando en base a estos defectos, que es lo peor que puedo hacer por que es lo que más resentimientos me puede originar.

7.- ¿Que te ayuda a mirar tus circunstancias? ¿Definir tu problema o definir su problema?

Uno de los errores del programa que he cometido y que he visto cometer, es hacerle el cuarto paso a otra persona. El programa dicen que es egoísta, y que he de pensar en mi. Es decir tengo que encargarme de mi parte. Esa es una forma de egocentrismo y codependencia. Es como decir, que cambie el otro, que yo soy perfecto, y esos son sus defectos de carácter, yo no tengo. Es un pensamiento absurdo, el programa me enseña a cambiar yo, que lo único que puedo hacer es trabajar por cambiar yo. Por qué las personas no cambian si ellas no quieren, y yo no las puedo controlar. Y además, que mi estado emocional dependa del comportamiento de otros me hace inestable y prisionero de otros.

8.- ¿Cual es mi motivación para completar el paso 8?

Una abstinencia sólida y duradera. Consolidar un estado de serenidad mental y vivir en paz conmigo mismo y con los demás. Cerrar las heridas del pasado, y dejar de tener motivos para comer por ellas.

9.- Puedo aceptar el perdón de Dios por mis actos?

Yo se que mi poder superior me perdona puesto que el me quiere. Necesito aprender del poder superior, de su perdón y convertirlo en perdonarme a mi mismo.

He avanzado en esto, ya no me odio a mi mismo. Se que no soy la mejor persona, ni la peor, pero trato de no juzgarme y evaluarme, aunque a veces la autocompasión vuelve. No le hago caso y la apartó a un lado. No hago nado y dejo al poder superior actuar.

Perdonarme para mi significa aceptarme a mí mismo y no culpabilizarme. Aceptarme y quererme, vivir con quien soy, y no deseando ser otra persona. Asumir que no soy perfecto y no pasa nada. El perdón de mi yo hacia mi mismo es también humildad.

Otra cosa muy importante es perdonarme a mí mismo por ser comedor compulsivo puesto que yo no lo elegí y soy totalmente impotente ante ello, como quien coje una enfermedad cualquiera. Nadie desea estar enfermo, simplemente ocurre.

Perdonarme a mí mismo por mis errores del pasado, sobre todo cuando he hecho daño a otras personas. Necesito sentir compasión y piedad por mi mismo.

lunes, julio 02, 2018

JUNTA DE COMPAÑERISMO 18 FEBRERO 2018

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jueves, mayo 10, 2018

El canto del grillo - De calle - Comedores compulsivos. La obsesión por comer 08 may 2018

Entrevista a dos miembros de oa en el programa de radio "El canto del grillo.":

De calle - Comedores compulsivos. La obsesión por comer

sábado, enero 27, 2018

Septimo paso y preguntas

“SEPTIMO PASO.”


Humildemente le pedimos que nos librase de nuestros defectos de carácter.


    Una vez que estuvimos enteramente dispuestos a deshacernos de nuestros defectos de carácter, según aprendimos en el Sexto Paso, descubrimos que practicar el Séptimo es sencillo. Todo lo que tenemos que hacer es orar pidiéndole a Dios que nos quite estos defectos, pero con una condición: debemos hacerlo humildemente.


Pedir a dios humildemente, significa para mi ponerme en mi lugar. Yo he hecho mi idea de poder superior, pero el es superior ami, no puedo darle órdenes, ni decirle que haga lo que yo quiera. No funciona así. Es desprenderme del orgullo, del egocentrismo, el renunciar a darle ordenes a dios, y aceptar que es el quien manda en mi vida.


    Al principio, este concepto de “humildad” lo confundimos con humillación o baja autoestima. Ya habíamos sufrido suficientes humillaciones a lo largo de nuestras vidas, así que nos rebelamos cuando nuestros compañeros en CCA nos dijeron que teníamos que volvernos más humildes.


La humildad para mi es saber quien soy y aceptarme a mí mismo. Consciencia de mi mismo, aceptación de mi propio yo, de quien soy, de mi lugar en el mundo, y dejar de fantasear o tratar de aparentar que soy una persona que no soy, mejor o peor. Lo que sería orgullo, egocentrismo y autocompasión.


No era humildad precisamente lo que nos hacía falta, ya que nuestra poca autoestima representaba para nosotros un gran problema. En CCA aprendimos que humildad y baja autoestima no eran lo mismo. De hecho, era una pobre imagen personal la que nos mantenía atados a nosotros mismos, haciendo imposible que pudiéramos encontrar la verdadera humildad.


La autoestima es algo que yo tengo que trabajar para aceptar que no soy tan poca cosa como me creo. Lo primero es desconectar mi autoestima de mi peso. Mi enfermedad me dice en mi cabeza que tanto tienes tanto vales, y que tanto pesas tanto vales. La enfermedad me conecta con la idea que vende la publicidad de que para ser alguien tengo que ser guapo, delgado, y rico. Y si no no valgo nada. Y como no soy así, entonces, sobreviene la falta de autoestima. Mi recuperación me lleva por el viaje de dejar de medirme por esos parametros de dinero y de peso, juventud, etc, y buscar mi propio yo, y la autoestima que da la recuperación y vivir en los principios espirituales.


A medida que nos recuperamos en CCA, pudimos darnos cuenta de cómo el comer compulsivamente nos mantuvo obsesionados con nosotros mismos y nuestra situación personal. Nos sentíamos humillados por no poder controlar nuestra ingestión de comida, y debido a las consecuencias devastadoras de nuestra compulsión, luchábamos con todas nuestras fuerzas por obtener algo de estima propia.


La obsesión con la comida y el peso para mi es es una forma de obsesión conmigo mismo. Esta obsesión para mi se basa en la mentira de que con delgadez seré feliz. Esta idea insana surge en mí por el acoso que sufrí de niño por mi peso, cuando otras personas se reían de mí. Además la idea de felicidad asociada a delgadez, en mi mente enferma, se refuerza con los estándares irreales que vende la publicidad. durante muchos años he pensado que no tenía derecho a ser feliz por ser gordo, y que las personas gordas no tenían derecho a tener pareja, ni a ser felices ni nada.

Esta idea se rompió en el momento que adelgaze y vi que seguía sufriendo igual. Fue entonces cuando sentí que no eran los kilos o comida, si no que yo emocionalmente y espiritualmente estoy mal, y que la comida es un síntoma, para tapar lo que realmente hay. Por supuesto que un peso más saludable me ayuda a tener mejor calidad de vida, pero no me da la felicidad completa porque si. Porque mi vida es mucho más que solo mi peso. Eso es solo una parte de mi. Trato a diario de cuidarme físicamente por mi salud, y emocionalmente también. Lo que implica no compararme con otras personas, o hacer oídos sordos a las personas que traen a mi comentarios de distinto tipo sobre mi peso, o sobre su manera de comer o pesar. Otras personas si viven en la lucha constante de quitarse unos kilitos de mas, porque piensan que esa es la llave de la felicidad. Y cuando me juzgan por mi peso, o me quieren arrastrar a toda esa cultura o industria de lucha contra los kilos o culto al cuerpo, sufro, y me duele. Así que me tengo que abstener de entrar ahí por mi propia serenidad y paz mental.


Pero a medida que nuestra enfermedad progresaba y nuestra compulsión empeoraba, nuestra autoestima se fue haciendo cada  vez más baja; tratamos de compensarla luchando cada vez más fuerte y controlando a los que nos rodeaban.


En nuestro ensimismamiento nos convertimos en “arribistas”, ya sea en un sentido o en otro, preocupados en obtener reconocimiento y hacer las cosas a nuestro modo, nos esforzamos abierta o sutilmente por sobresalir por encima de los demás, tratando de ignorar nuestros propios sentimientos de inadecuación.


La falta de autoestima se convierte en orgullo, egocentrismo, codependencia y autocompasión. La conclusión de mi mente enferma es “nadie me quiere, nadie me aprecia, entonces es que soy una mala persona, o no soy lo suficientemente bueno como para que me aprecien.”  Como comedor compulsivo a este mensaje autodestructivo se añadía lo siguiente: “gordo no te querrá nadie, nadie querrá estar contigo, porque tu cuerpo da asco”. Y todo esto no es real, es la enfermedad con su deseo autodestructivo.


En CCA hemos descubierto que la humildad es el simple conocimiento de quienes somos hoy realmente, y el deseo de convertirnos en todo lo que podríamos ser.


La humildad auténtica le pone fin a todos nuestros sentimientos de ser inadecuados, el ensimismamiento y la búsqueda de posición social. La humildad según descubrimos en CCA, nos coloca en un lugar ni por debajo ni por encima de los demás en alguna imaginaria escala de valores. Nos pone exactamente en el lugar que nos corresponde, al mismo nivel de todos los seres  humanos y en armonía con Dios.


El concepto de oa de humildad me dice que no soy ni más ni menos que nadie. He aprendido que no soy ni más ni menos por mi peso, ni por mi edad, ni por el dinero que gano. Soy unico, como es única cada persona en el mundo. Lo peor que puedo hacer es compararme con otros.  Esta idea la tengo en la cabeza, pero se me hace muy difícil cuando alguien me menosprecia porque me juzga o me siento juzgado por mi físico o por nivel social. Por que mucha gente se cree con derecho a pisotear a los demás porque son más delgados, más guapos, más jóvenes o más ricos. A veces he tenido que pensar, responder y poner el límite de: “si te crees mejor que yo porque tienes mas dinero, yo creo que estas equivocado conmigo”. Me pregunto si sentirme inferior a otros me hace perder el sentido de la humildad y creo que si, porque me lleva a luchar a ser mejor que otros. La mentalidad en la que quiero vivir, es que no soy ni más ni menos que nadie, ni mejor ni peor que otros, da igual cómo seamos cada uno, solo soy un ser humano más.


Si nos hemos esforzado en practicar los seis primeros pasos del Programa, ya habremos avanzado un gran trecho en este nuevo camino de la humildad. Porque hemos admitido que necesitamos ayuda, hemos comenzado a abandonar la obstinación, nos hemos iniciado en el camino del autoconocimiento reconociendo aun nuestros defectos, y hemos estado dispuestos a cambiarlos renunciando al autoengaño. Antes de que seamos lo suficientemente humildes para poder cambiar, habrá varios conceptos que nos será necesario entender.


En primer lugar, no le pedimos a Dios que nos quite nuestros defectos para que seamos mejores que los demás. Este tipo de  santurronería nos haría dar marcha atrás en el camino de la recuperación. Es precisamente la santurronería la que nos hace mirar con altanería a aquellos que no practican los Doce Pasos. Da lo mismo si son gente de fuera del Programa como si son nuevos miembros. Al practicar el Séptimo Paso nuestra meta no es convertirnos en personas más morales que las demás. Simplemente intentamos convertirnos en las personas que Dios quiere que seamos. Oramos para ser transformados en seres nuevos, no para nuestro propio provecho, sino para convertirnos en instrumentos útiles de Dios.


Yo no soy mejor persona porque este en el programa. Es el programa lo que hace de mi mejor persona. Si estoy en un programa de recuperación es porque he estado muy mal, tanto como para necesitar ayuda para salir adelante.


En segundo lugar, sucede que a veces un defecto no puede ser removido de inmediato, o que reaparece de nuevo después de haber sido dominado por un tiempo. Todos hemos experimentado la lucha con algunos de nuestros defectos de carácter aun cuando hemos orado porque desaparezcan. Esta lucha no significa que estemos fallando en la humildad. Cual es la actitud a seguir durante estos tiempos difíciles?


Yo creo que los defectos de carácter siempre vuelven porque son inherentes al ser humano. La cuestión es que con la enfermedad en activo se vuelven contra mí y son motivos para comer compulsivamente. Pero en abstinencia, y trabajando el programa, pueden convertirse en sus virtudes opuestas, o rebajarse muchísimo. Esa es la experiencia que yo he vivido.


Si nos sentimos sorprendidos, atónitos, frustrados o desanimados cuando un defecto regresa, es que nos hace falta humildad. Si nos molestamos con Dios, con nosotros mismos, o con los demás a causa de este defecto, es que nos falta humildad. La verdadera humildad implica la aceptación de nuestros defectos de carácter. Aceptamos cada defecto por muy doloroso que sea, como parte de nosotros mismos. Con esta humilde aceptación podemos decirle quedamente a Dios: “Soy así, solo con Tu ayuda puedo cambiar”.


Una cuestión importante con los defectos de carácter, casi diría que la clave de todo, es la cuestión del control. Cuando leo la parte central del programa, los 4 pasos que van sobre defectos de carácter, puedo malinterpretarlo y pensar que esto de los defectos de carácter en oa va de controlar cómo me siento.

Yo no puedo controlar cómo me siento. Estoy vivo. Tengo emociones. Pero como adicto, he llegado a aceptar que no tengo que estar siempre feliz con el subidón en el que quiere vivir mi mente enferma. Y que puedo tener momentos peores o muy tristes, y que no por eso tengo que ejercer la adicción para taparlos. Esto es en mi caso como comedor compulsivo, comer para no sentir. Ahora se que puedo vivir las emociones y luego se van.  La mentalidad de “solo por hoy” es mágica para esto, es como si cada 24 horas mi mente se reiniciase.


Del otro lado de la moneda, humildad significa que no nos sentiremos pagados de nosotros mismos cuando un defecto que durante gran parte de nuestra vida nos ha acompañado es removido, por el contrario nos sentimos aliviados. Admitimos la liberación de nuestros defectos como algo milagroso, como la evidencia del poder curativo del amor de Dios en nosotros y nos sentimos profundamente agradecidos. En vez de acercarnos con superioridad a aquellos que aún sufren a causa de este problema, lo hacemos para ofrecerles esperanza, de manera que puedan decirse a sí mismos: “Si el (ella) pudo cambiar, yo también podré hacerlo”.


El ejemplo es la mayor motivación para avanzar en la recuperación, para ponerse en marcha. Lo que nos parece imposible, nos parece posible, si vemos que otra persona lo está consiguiendo. Así es como yo empecé a tener fe en el programa, cuando lo vi funcionar en otras personas. Supongo que con los defectos de caracter es igual. Cuando ves que otra persona poco a poco va renunciando a ellos, se empieza a creer que es posible liberarse de ellos con la ayuda del programa y el poder superior.


Yo creo en aplicarle los doce pasos a cada defecto como lo he hecho a la comida. Por ejemplo, soy impotente ante mi lujuria, no tengo sano juicio en este tema, se lo dejo a dios. Llegados a este punto del programa, para soltar cada defecto de caracter a dios de esta manera, tengo que estar muy convencido de que soltarle las cosas a dios funciona, como le he entregado mi adicción a la comida. Soy impotente ante la comida, soy impotente ante mis defectos de carácter. Visto así es como si los tres primeros pasos se repitieran pero aplicandolo a los defectos. ¿y por qué trabajar así sobre los defectos, si este programa va sobre la comida? Por que los defectos de caracter son lo que me llevan a comer.


Es obvio que una humildad de esta categoría no es algo que se obtiene por el simple hecho de desearlo. La humildad es un don, un regalo, como lo es la recuperación de la comida compulsiva, y lo son los otros milagros de sanción que experimentamos a medida que practicamos los Doce Pasos. Nuestro trabajo consiste en estar dispuestos a abandonar las viejas actitudes que bloquean en nosotros la humildad, tales como la baja autoestima, el ansia de poder y la santurronería.


La humildad esta implicita en el primer paso, porque me bajo del orgullo del yo solo puedo, del orgullo del soy perfecto, y admito que estoy enfermo de compulsión por la comida, que necesito ayuda externa y que no puedo con ello yo solo.


Para practicar el Séptimo Paso pues, pudiéramos comenzar con una oración pidiendo obtener genuina humildad. Una vez hecha esta oración, podemos seguir adelante con el Paso, confiando en que Dios nos concederá el don de la humildad cada vez en mayor grado, un día a la vez, a medida que vamos abandonando nuestros viejos patrones de conducta y practicamos los principios contenidos en los Doce Pasos. No es necesario que hayamos alcanzado la humildad a la perfección para que comencemos a practicar el Séptimo Paso y los cinco restantes, ya que así es posible que tuviéramos que esperar un largo tiempo. Comenzamos con nuestra oración de Séptimo Paso, convencidos de que una vez hecha nuestra parte, Dios hará todo lo que falte.


La humildad también es necesaria en los pasos del 4 en adelante, porque se trata de reconocer que no soy perfecto, que tengo defectos y que he cometido errores en el pasado que tengo que trabajar por enmendar. Y se trata de hacerlo por asegurar mi abstinencia y recuperación, no por querer ser mejor que los demás, o simplemente ser mejor persona, por que son las partes más oscuras de mi las que terminaba sufriendo por ellas y tapandolas con comida.


Como completamos el Séptimo Paso? De manera muy sencilla. Con nuestro inventario escrito en la mano conteniendo todos nuestros defectos de carácter, los vamos nombrando uno a uno de manera individual, pidiéndole a Dios los arregle cuando quiera y como quiera. (Algunos descubrimos que adoptar una postura física de humildad mientras orábamos, nos fue de gran ayuda). Expresamos en alta voz nuestra total disposición para que cada uno de estos defectos nos sea quitado. Externamos nuestro deseo de convertirnos en personas serviciales, dispuestas a ayudar a los demás, a medida que vamos transformando nuestros defectos en virtudes. Una vez que hayamos orado de esta forma hemos dado inicio al Séptimo Paso.


Podemos a partir de ahora esperar convertirnos milagrosamente en seres humanos perfectos? No, no es probable. De hecho, a medida que vayamos practicando los Doce Pasos, lo mas seguro es que descubramos defectos que no vimos cuando “Limpiamos la casa” durante los Pasos del Cuarto al Séptimo. Ser humildes significara entonces, que ya no nos sentiremos más horrorizados ni impresionados al descubrir todavía un defecto mas. Partimos de la premisa de que es posible que sea necesario cambiar muchas cosas en nosotros, pero que solo nos es posible ver unas cuantas a la vez. En el tiempo de Dios, cuando Dios sabe que ya estamos preparados para ello, nos son dadas nuevas luces para descubrir nuestros verdaderos defectos de carácter si es que estamos practicando con honestidad el Paso.


Aceptar que tengo defectos es aceptar que no soy perfecto y que no soy humano. Al aceptar que tengo defectos, acepto que me he equivocado y que me equivoco por que no lo se todo, y que muchas veces tengo que enmendar mis errores.


Si este discernimiento ocurre, aplicamos de nuevo los principios del Programa, incluidos los Pasos Sexto y Séptimo. Reconocemos y aceptamos el defecto como parte de nosotros. Examinamos nuestras   motivaciones y el efecto que están produciendo en nuestras vidas, hasta que estemos convencidos de que ya estamos listos para dejarlo ir. Reconocemos nuestra impotencia para arrancarnos solos este defecto y humildemente le pedimos a Dios Su ayuda; nos ponemos de pie, y con una nueva estructura de pensamiento, seguimos adelante en la vida, convencidos de que Dios ciertamente removerá el defecto.


Encontrar que tengo nuevos defectos, o que me equivoco de nuevo, no es ninguna sorpresa, puesto que no soy perfecto, de hecho estoy enfermo. Y la enfermedad hace que siempre tenga tendencias anormales hacia la autodestrucción, aunque sean muy sutiles y de forma inconsciente. Continuamente tengo que estar observando para prevenir los efectos de la enfermedad en mi a través de estos defectos, para que no se conviertan en resentimientos o en motivos dolorosos que tapar comiendo compulsivamente. Además contrarrestar esta autodestrucción que la enfermedad de la adicción me marca a fuego, lo hago tratando siempre todos los días de reconstruirme, de mejorar, de ser mejor persona. Así encuentro el equilibrio y avanzó hacia la recuperación. Y esto incluye admitir que tengo defectos, reconocerlos y tratar de moderarlos, eliminarlos, o transformarlos en sus virtudes opuestas.


A menudo se nos indicaron nuevas actitudes que era necesario tomar a medida que cada defecto iba siendo removido. Por ejemplo: podemos imaginarnos a nosotros mismos como las personas que podríamos llegar a ser cuando ya no tengamos cada uno de estos defectos. Como pensaremos? Como nos comportaremos? Nos puede servir de ayuda ensayar lo que haríamos y diríamos cuando regrese la tentación de actuar de nuevo en forma autodestructiva.


Un buen paso para trabajar en la dirección de eliminar o moderar los defectos de caracter, es imaginarme como seria la situacion sin los defectos de carácter. Es casi como preguntarme qué haría mi yo recuperado en esta situación. Esta manera de preguntarlo para mi es lo mismo que preguntarme qué es lo que quiere mi poder superior para mi. Porque mi poder superior no quiere que me guie por los defectos de caracter, si no por las virtudes opuestas.


Algunas veces estaremos con la “guardia baja” y tendremos una recaída en los viejos moldes defectuosos, pero si insistimos en pensar y comportarnos en formas en que nuestras vidas sean mejoradas, eventualmente, con la ayuda de Dios, se volverán parte de nuestra naturaleza. Si cometemos un error, lo reconocemos como tal, sin por ello pensar que nosotros somos un error. De ahora en adelante dejaremos de pensar que somos deshonestos, egoístas, abusivos, estúpidos o malas personas. En vez de eso, nos afirmaremos constantemente la verdad acerca de nosotros mismos: que a medida que practicamos día a día nuevos comportamientos, nos estamos convirtiendo en personas honestas, cariñosas, afectivas, sabias y positivas.


Creo que no tengo que machacarme si me descubro teniendo de nuevo un defecto de carácter. Lo bueno es que me doy cuenta de lo que siento. Entonces continuó aplicando el paso uno dos y tres, no dejo que los defectos de carácter se pongan al mando de mis acciones y de mi vida. Una manera de renunciar a mis defectos de caracter es no tomar decisiones yo solo, y dejar los temas que me preocupan o me obsesionan en manos del poder superior.


Actuar de esta forma nos puede parecer muy difícil al principio. Pero nuestra buena disposición para hacerlo, constituye factor importante de nuestra sanción; demuestra cuan sinceros somos. Estamos dispuestos a invertir tiempo y energía suficientes como para cambiar nuestras actitudes y acciones? Hasta que extremo estamos dispuestos a llegar con tal de librarnos de estos defectos? El esfuerzo que realicemos por nuestra parte nos ayudará a comprender el milagro que estamos a punto de recibir para no tomarlo a la ligera. Cuando el milagro llega nos convencemos de que este no sucedió solo. Bajo la dirección de Dios hemos llevado al cabo acciones que permitieron que Dios trabajara en nosotros removiendo nuestras faltas.


Estar dispuesto a hacer esto me viene de la convicción de que los defectos de caracter me destruyen igual de fuerte que lo hace mi adicción. No les tengo apego a ninguno de mis defectos porque me hacen sufrir como la peor de las compulsiones. Así pues, como estoy dispuesto a hacer lo que sea y a llegar donde haga falta para recuperarme de mi compulsión por la comida, estoy dispuesto a hacer lo que haga falta para desprenderme de mis defectos de carácter. Porque se que me destruyen por dentro, me llevan a la obsesión, y en última instancia me producen tal dolor que despiertan en mí el deseo de la comida compulsiva para tapar ese dolor. Para afianzar mi abstinencia siento que tengo que renunciar a mis defectos de carácter. A ese estado lo llamo serenidad espiritual.


Para poder crecer espiritualmente y vivir más sanamente, continuamos absteniéndonos de comer compulsivamente un día a la vez, e incorporamos los principios aprendidos en los Pasos Sexto y Séptimo a nuestra vida diaria. Fomentamos nuestro deseo de que cada miedo o resentimiento nuevo que descubramos, sea también removido, y así, en nuestra oración y meditación diaria, ponemos estos defectos a la luz del amor de Dios par que El nos los quite, estando dispuestos a emprender cualquier acción que nos ayude a hacerlo.


Si le pido ayuda a dios con un defecto es por que soy impotente ante el,y yo no puedo quitarmelo a mi mismo yo solo. Necesito ayuda externa y superior a mi con el defecto de carácter y sus efectos. Y dios puede, porque tal como yo lo entiendo, el puede con todo.


Si somos pacientes y tenaces, podremos aprender mucho de nosotros mismos, y el Porque? Hacemos lo que hacemos y sentimos lo que sentimos. Es posible que descubramos que algunos de nuestros defectos son virtudes mal empleadas. Cuando las utilizamos correctamente, esos rasgos que equivocadamente nos hicieron tanto daño, se convierten en grandes ventajas. Por ejemplo: la obstinación es un defecto cuando nos impide soltar nuestros comportamientos destructivos.


La paciencia es una gran virtud a la hora de trabajar con los defectos de carácter. Puedo esperar que me sean removidos poco a poco, si soy paciente; en vez de querer que me desaparezcan de la noche a la mañana, ya, y sin ningún esfuerzo ni trabajo del programa. Desprenderme de un defecto de carácter lleva su tiempo, y aun asi puedo esperar que reaparezca puntualmente en el futuro que escapa a mi control. Yo solo puedo entregar hoy mi defecto de caracter a dios para que el obre en mi el milagro de que me desaparezca o baje mucho el sufrimiento que me provoca el defecto.


Sin embargo, al practicar un Programa de Doce Pasos, la obstinación se puede convertir en una virtud. Puede ser lo único que nos mantenga asistiendo, practicando los principios y utilizando las herramientas del Programa, aun cuando veamos cuán lento es nuestro progreso. Dios, para ayudarnos a remover un defecto tal como la obstinación, podrá hacérnosla entender ahora, como la virtud de la perseverancia y poder así, utilizarla correctamente.


La perseverancia, llamada normalmente “la cabezonería”, ha sido uno de mis defectos de carácter que mejor he convertido a virtudes. Sin duda, seguir viniendo a los grupos una y otra vez, seguir perseverando recaída tras recaída, es lo que me ha hecho seguir viniendo y salir adelante. Eso y la esperanza de un futuro mejor para mi viviendo en recuperación, en vez de vivir en la enfermedad.


La práctica constante del Séptimo Paso, nos permite trabajar en sociedad con Dios que es quien nos libera de los defectos que han bloqueado nuestra efectividad en el mundo. A medida que nos volvemos más humildes, nos sentimos más libres que nunca de nuestros defectos de carácter. El poder de Dios fluye con mas seguridad y libertad a través de nosotros, sanándonos al mismo tiempo que sana a los demás, conduciéndonos suavemente hacia todo aquello por lo que tan duramente luchábamos sin jamás obtenerlo: autoestima, el sentimiento de ser útiles, gozo, fuerza para sobreponerse a las dificultades, compañerismo y amor. Nuestra sencilla plegaria, humildemente expresada, va siendo contestada en formas maravillosas, en la medida en que abrimos nuestras vidas al poder transformador de Dios y descubrimos que El hace por nosotros lo que nosotros jamás pudimos hacer.


Séptimo Paso. Humildemente le pedimos que nos librase de nuestros defectos de carácter.


Preguntas para reflexionar sobre el Séptimo Paso.


1.- ¿Cuales de mis defectos de carácter identifique en los pasos anteriores?


Defectos de caracter yo creo que los tengo todos en mayor o menor medida, pero los mas fuertes que yo siento son gula y lujuria. Después el orgullo y la autocompasión.


2.- ¿Como hago este paso con humildad? ¿Esto requiere un cambio en mi actitud de mi parte? Explica.


La humildad en el paso 7 para mi es admitir que yo solo no puedo con los defectos de caracter y que necesito ayuda para quitarmelos de encima. Es admitir que no puedo controlarme a mi mismo cuando un defecto de carácter me domina, y que necesito ayuda para dejar de comportarme asi. El objetivo para mi es pedir ayuda cuando un defecto de caracter me desborda y me lleva al punto de ruptura en el que se desata la compulsión para tapar el dolor de ese defecto de carácter.


3.- ¿Este es un paso que solo hago una vez, o hacerlo es considerado parte de mi vida? Porque si, o porque no.


Yo creo que el paso séptimo es un paso repetitivo de hacerlo una y otra vez cada vez que note que me salen de nuevo los defectos de carácter. Vivir desprendiendome de los defectos de caracter es vivir en el camino espiritual, por que son los defectos de caracter lo que me hacen sufrir y en última instancia me llevan a comer compulsivamente. Además los defectos de caracter yo creo que no desaparecen nunca, se moderan, se convierten en virtudes, pero es posible que alguna vez vuelvan por que son inherentes a mi naturaleza como ser humano.


4.- ¿Tengo yo un Poder Superior de mi entendimiento? ¿Puede El remover mis defectos? ¿Quien es ese Poder Superior?


Si tengo un concepto de poder superior, que se ha ido revelando a mi segun he ido avanzando en el programa y trabajando los pasos. Para mi es un concepto complejo con varias capas o niveles que he ido añadiendo con el tiempo. Empezó siendo simplemente los grupos. Luego una esperanza de un mañana mejor para mi mismo, que se convirtió en Fe. Despues vivi varias coincidencias muy buenas, de cosas muy buenas que me pasaban a mi sin buscarlas. Veo a mi poder superior en todo lo bueno que me ocurre, en el deseo de vivir. Ahora diria que mi poder superior es bondad y bien supremo. No me molesto en tratar de definirlo, pero se que esta ahi. Se que todo lo que no entiendo o no puedo con ello, es asunto del poder superior, del mio, o del de otras personas, o del poder superior colectivo.


Yo no puedo con mis defectos de caracter por que soy pequeño y débil, pero mi poder superior es grande y lo puede todo, asi que creo que el si puede con mis defectos de carácter. Por eso le pido ayuda a el, y trato de caminar hacia las virtudes que siento que se desprenden de mi poder superior, que son las opuestas a los defectos de carácter.


5.- ¿Estoy  seguro que Dios removerá mis Defectos?


Si por que mi concepto de poder superior puede con todo, rige todo lo que yo no comprendo o escapa a mi control, es decir el mundo entero, y para el mis defectos de caracter son poca cosa.


Si es así, ¿porque no aconteció antes?


Por que yo no estaba preparado, ni lo deseaba ni estaba trabajando por ello; si no todo lo contrario, me dedicaba a ejercer mis defectos de carácter. Vivía llevado por ellos. No tenía conciencia del daño que me hacen, y por lo tanto ningún deseo de dejar de tenerlos en mis conductas y comportamientos.


Y si es no,  ¿que puedo hacer para creerlo?


Para mi la abstinencia es la prueba diaria de que la gula hecha adicción se detiene en mi. Ese hecho para mi es suficiente prueba de que puedo vivir libre de los defectos de carácter.


¿Que acciones especificas debo tomar ahora?


6.-¿Es Dios bastante fuerte para remover mis Defectos?


El concepto cristiano o católico de dios lo describe como omnipotente. A mi me han educado en un país católico, y aunque yo no me considero muy catolico puedo tomar prestada esta idea de dios omnipotente para añadirla a mi poder superior. Asi que si mi poder superior puede con todo, entonces tambien puede con mis defectos de carácter.


Si no, ¿yo necesito cambiar mi concepto de Dios? ¿Que cambios debo hacer?


¿Como es Dios? Describe al Dios de tu entendimiento.


Mi poder superior es amor y es benefactor, es el bien máximo, y su imagen para mi es la de todas estas virtudes o principios del programa. Mi poder superior se manifiesta en los grupos y en la energía positiva que allí recibo. Así que puedo decir que mi poder superior me libero de mi obsesión por la comida, ya que fueron los grupos los que me liberaron, y para mi los grupos, la conciencia colectiva que compartimos en las reuniones, la energía positiva que allí se crea, es parte de lo que significa para mi el poder superior.  El poder superior me habla a través de la compañeras de OA. Para mi el poder superior es vida, y es sanador, es lo opuesto a la enfermedad, que es daño, destrucción, crueldad y muerte.


Para mi, mi poder superior tiene varias partes. Una es el programa de 12 pasos, las compañeras y la extraordinaria energía positiva que se genera en las reuniones. Otra parte es todo eso de mi vida que no controlo y que se mueve a mí alrededor y hace que las cosas pasen. Y otra parte de mi poder superior es todo eso que esta en el universo y yo no comprendo ni controlo.


Mi interpretación personal del poder superior es que mi Dios es fuerte. Mi dios es grande, es todo lo que yo necesito. Si me alejo de dios me acerco a la enfermedad. Yo no puedo cambiar a dios, solo mi percepción de el. Mi poder superior va evolucionando según voy avanzando en los pasos y en mi recuperación, pero hoy día siento que sin fe me moriría.


Puede que mi interpretación del poder superior sea muy cristiana. Para mi es omnipotente, lo puede todo, para algo es poder. Y por lo tanto para el los defectos de carácter no son nada. Es el ser perfecto, y por lo tal no es humano, es superior a humano, es algo por encima, divino,  o un estado superior al ser humano, libre de defectos de carácter. Yo no puedo ser perfecto, pero puedo tratar de acercarme a el, y aunque sea solo una parte, beneficiarme de una parte de toda esa inmensidad.


7.- En el Paso 7, yo estoy pidiendo a Dios que remueva mis Defectos, ¿Que hago yo para entregar esos defectos a Dios?


Mi parte es abrir mi mente para dejarle operar en mi personalidad. Estar dispuesto, tener la buena voluntad de estar dispuesto a cambiar, y renunciar a mis defectos de carácter. Darme cuenta de que tengo defectos de carácter y reconocerlos cuando los siento es un gran paso. Quedarme parado y no hacer nada cuando me vienen también es un gran paso, porque actuar gobernado por los defectos de carácter es un gran peligro.


Por ejemplo trato de no intentar dejar de ser orgulloso obligándome a la fuerza, si no pidiéndole a mi poder superior en oracion por favor que me de paciencia y serenidad, cuando el orgullo se me dispara y salta mi ira. Mi técnica cuando me invade un defecto de carácter es mantener la serenidad y no hacer nada. Igual que la compulsión por la comida, los defectos de carácter se moderan tras un tiempo. Y yo no tengo que hacer nada. Por que tomar decisiones y acciones en el momento en el que el defecto de carácter golpea mas fuerte es la peor opción, solo lleva a mas errores, mas dolor y mas defectos de carácter. Y eso es la puerta abierta a la adicción.


8.- ¿Si yo dejo a Dios hacer todo el trabajo de quitarme mis defectos… Cual es mi responsabilidad en este paso?


Mi parte es estar dispuesto, abrirme, tener buena voluntad de cambiar. ESto incluye seguir haciendo lo mismo una y otra vez esperando distintos resultados. Un principio para esto es dejar de tomar acciones en base a los defectos de carácter. No puedo seguir pensando que los defectos de carácter son buenos para mi o que me salvan de alguna manera.


Esta es la teoría, pero en la práctica cuesta mas, por que tengo que pararme y mirar dentro de mi que es lo que me esta pasando.

Que me esta pasando ahora:


quiero controlar mi peso. por que? por que pienso que con mi peso actual me estoy destrozando mi salud y calidad de vida. y que con este peso y edad me voy a quedar siempre solo. ¿Que defectos de caracter hay detrás de esto?


Orgullo, por que quiero mejorarme a mi mismo, y estar yo al control de mi peso y de mi recuperación física. Esto me lleva directamente a la gula.


Autocompasión por el dolor de las secuelas físicas de la enfermedad


Codependencia y lujuria: por que quiero encontrar pareja para huir de la soledad, cuando no me pasa nada por vivir solo.


Para salir de esta mentalidad enferma que tengo ahora, sin duda tengo que romper con estos pensamientos motivados por los defectos de carácter.


Mi peso no marca mi felicidad, puedo ser delgado e infelicidad. Hay muchas personas con sobrepeso que son comedores compulsivos y no sufren y tienen vidas felices.


Una pareja no va arreglarme la vida. Hay muchas personas que tienen pareja y que sin embargo tienen problemas, peleas de pareja, enfermedades, depresión, etc. Una pareja no es la felicidad plena.


Yo no puedo controlar mi peso, solo puedo hacer lo mejor hoy para ir donde quiero, y esto es mantenerme abstinente y tener un plan de comidas limpio.


9.- ¿Realmente creo que necesito cambiar ahora mi forma de comer? Porque si, o porque no.


Si, porque si no como siguiendo un plan de comida limpio, eso me puede destruir y llevarme a la recaída total. Es como una presa, a la que le sale una grieta, que se va haciendo poco a poco cada vez más grande, hasta que revienta. El programa me ayuda a poner cemento en la grieta y que se cierre. Pero cada vez que añado algo a mi plan de comidas, o que como algo fuera de mis alimentos seguros, la grieta se vuelve a reabrir.


10.- ¿Cómo han impactado en mi vida mis Defectos?


Llevándome a ser comedor compulsivo. Haciendome sufrir hasta el extremo en el que no lo soportaba mas y tapaba ese dolor comiendo para no sentir nada. Los defectos de caracter me hicieron tomar decisiones equivocadas que me causaron muchos problemas. Me hicieron destruir las relaciones personales a mi alrededor y aislarme de todo y todos, hasta llegar al punto de no salir a la calle y vivir de la cama a la cocina y de la cocina a la cama.


11.- ¿Cuáles de mis defectos causan mis mas grandes problemas? Explica.


Gula, lujuria, orgullo, codependencia y autocompasión.


Gula, por que me lleva a comer alimentos por el placer de los mismos. He aprendido a desconfiar de todos los alimentos que me gustan. También a añadir comida de mas, por miedo a quedarme con hambre, lo que para mi es gula.


Lujuria, por que une la idea de felicidad a tener pareja, cosa que es falsa, y me lleva a querer controlar mi vida, mi peso, a ponerme yo al cargo, cosa que va en contra totalmente del tercer paso, y me puede hacer recaer.


El Orgullo es un defecto de carácter peculiar porque actúa tanto por exceso como por defecto en mi cabeza. Por exceso me lleva a pensar que soy mejor que otros, y a menospreciarlos. Y por defecto me lleva  tomar decisiones erróneas para tratar de ser mejor que los demás. Lo siento como comparativo con otras personas. El remedio para esto es la humildad de la que habla el programa. No soy mejor ni peor que otros. Solo soy uno mas en esta vida de locos.


Codependencia, por la búsqueda continua de aceptación y autoestima en los demás, cuando eso es un sentimiento que solo puedo conseguir de mi mismo.


Autocompasion, por que siempre termino adoptando el papel de víctima incluso de forma inconsciente.


12.- ¿Como me gustaría ser sin esos Defectos de carácter?


Mejor persona, con más serenidad, y con una recuperación más sólida. Con una personalidad más madura y formada, con mis defectos de carácter superados o contenidos y convertidos en las virtudes opuestas.


13.- Identifica un Defecto que frecuentemente te causa problemas. ¿Como cooperare con Dios para que Él remueva ese Defecto?


La lujuria. Me repito a mi mismo que soy impotente ante encontrar pareja, que yo no puedo tomar esa decisión por mucho que quiera, y que yo no puedo controlar la opinión de otra persona sobre mi. Ni tener pareja me va a hacer feliz, ni me va a solucionar la vida. Yo hoy solo puedo centrarme en mi, en cuidarme yo, y en mejorar como persona.


14.- ¿Qué harás cuando los Defectos regresen?


La vida, el simple dia a dia, las cosas que me van pasando, hace que algunos defectos de carácter se despierten.


La interacción con otras personas con defectos de caracter muy marcados, también hace que se me despierten los defectos de carácter.


15.- ¿Estoy seguro que Dios removerá mis Defectos, o estoy aun manteniendome unido  a alguno por temor?


Los defectos de caracter solo sirven a la enfermedad. Yo quiero deshacerme de ellos, pero están muy en mi propio yo. Lo bueno es que me los veo, sobre todo orgullo, lujuria, autocompasión y gula.


16.- ¿Hay Defectos con los cuales he tenido avances en dejarlos ir? Identifica los cambios que han tenido lugar.


En general, verme todos los defectos cuando los siento, y ser capaz de pararme y no hacer nada es un gran avance para mi. También ser diferenciar la gula del hambre fisica. He mejorado mucho en mis relaciones personales, viendo la diferencia entre el amor sano y la lujuria unida a la codependencia. Igualmente en las relaciones de amistad; he aprendido a desprenderme de las personas que no me hacen bien o que siento que son dañinas para mi. Todo este aprendizaje consiste en aprender a ponerme límites a mi mismo y a poner límites a otras personas.


17.- ¿Ha hecho Dios un buen trabajo o regular?   ¿Por qué?


Yo siento que he mejorado. No se muy bien porque ni lo comprendo. Yo solo escribí mucho sobre mis defectos de carácter. Como trabaja dios en el programa, no lo entiendo ni me corresponde a mi juzgar a dios. Para mi sería muy arrogante juzgar a mi poder superior. Supongo que si he sentido mejoria con mis defectos de caracter, es que lo ha hecho bien, o que hemos trabajado bien en equipo.

miércoles, agosto 23, 2017

DUALIDAD EN EL ADICTO Gpo. Volver a Nacer (Virtual) Comedores Compulsivo...

lunes, junio 26, 2017

INVENTARIO DEL PASO 6 SOBRE LA CODEPENDENCIA

INVENTARIO DEL PASO 6 SOBRE LA CODEPENDENCIA:
La codependencia es uno de mis puntos flacos. Se que soy codependiente, y que puede ser una conducta altamente adictiva y auto destructiva, de hecho tiene su propio programa de recuperación.

¿Que es para mí la codependencia? ¿Como la he vivido?¿como me ha afectado y que relación tiene con mi adicción/compulsión a la comida? El dolor de mis emociones enfermas por el cual he usado la comida como anestesia/droga, surge en gran parte de las relaciones sociales. Crecí en una familia disfuncional, y no se relacionarme de manera sana, así que veo en mi carácter y comportamientos mucha codependencia.

Codependencia para mi es pensar en otros antes que en mi mismo. Olvidarme de mi y poner las relaciones sociales por encima de mi bienestar, o el bienestar de otros antes que el mio. También entiendo la codependencia como esperar algo de otros, controlarles, mediante la manipulación y la fuerza, para que hagan lo que yo quiero, lo que veo necesario, o lo que yo pienso que es bueno, para esa persona, para mi, o para todos. En ese aspecto también es un defecto que veo unido a mis otros defectos de carácter como egocentrismo, orgullo, lujuria, avaricia, envidia, etc...

Como yo vivo la codependencia también tiene su faceta de mantenerme en relaciones adictivas, con personas tóxicas que me hacen daño. Aprendí en los grupos que mi abstinencia está por encima de todo y de todos. Ante relaciones así, he aprendido que debo soltar con amor, a desprenderme, y dejar la relación a un lado, si veo que entra en ese punto de codependencia de hacernos daño. Pero lo que más me cuesta es no convertirme yo en una persona tóxica, por mi codependencia y mis muchos otros defectos, que se carguen la relación. Mi mente enferma busca sin que yo me de cuenta continuamente excusas para tener dolor y sufrimiento para taparlo comida.

Soy un comedor social. Relacionándome socialmente mi manera de comer se puede convertir en dañina para mi sin darme cuenta. Y además, mis relaciones sociales y personales, soy experto en cargármelas a nivel inconsciente para tener un dolor que comerme, que tapar con la comida. Uso la codependencia, para producirme dolor que tapar con la comida.

Otra forma en la que veo que he experimentado codependencia es a través de la búsqueda de aceptación y/o autoestima en otras personas. Mi pasado esta marcado por el acoso escolar, bullying que le llaman hoy día. Si lo pienso, veo como a lo largo de mi vida siempre he estado yendo detrás de personas o grupos de personas deseando que me aceptaran. Y si no me aceptaban he estallado en resentimientos y defectos de carácter contra ellos. Como crecí siendo rechazado, marginado, y humillado, me doy cuenta de que desde una época hasta ahora siempre he buscado ser aceptado por los demás. He comprendido que la aceptación de debe aceptar por mi mismo, que la humildad es la llave de la autoestima y del desprendimiento emocional de los demás. Estar bien yo para estar bien con los demás. Cuidarme yo, quererme yo para no necesitar a otros para buscar emociones en ellos.

Por que en el fondo entiendo y vivo la codependencia como eso, búsqueda de emociones en los demás. Busco emociones positivas en otros, o quiero que otros me den esas mociones que yo de por si no tengo de serie. Y sin embargo mi mente enferma corrompe las relaciones llenándolas de las emociones opuestas. Tal es el poder de mi codependencia. Para mi funciona igual que la comida. Busco un placer, obtengo dolor. Hay otro programa que también lo trata como una adicción.

Siento la codependencia en mi incapacidad para decir no a otras personas. Me cuesta poner límites con amor. Lo que llaman asertividad. Decir no sin llegar al resentimiento ni sacar otros defectos de carácter. Primero por que también me cuesta ponerme límites a mi mismo. Soy adicto, no se decirme que no en muchas cosas. Y el decir no otras personas, me da miedo que no me acepten. No es que lo piense por que si, me sale de manera inconsciente. Y es absurdo ,por que así me dejo mangonear, manipular por otros. Veo ahí mi yo antiguo de mi yo gordito, tonto bonachón y manipulable que hacía lo que fuese con tal de que le aceptasen. El amor por mi mismo empieza por decirme a mi mismo que no a muchas cosas para no complicarme la vida, y decir que no a otras personas, para que no me la compliquen más.

He vivido la codependencia como una adicción a personas o relaciones dañinas. Nunca he escogido sanamente las personas que han entrado en mi vida. Eran las que están allí en aquellos momentos olas que conocía por casualidad. Y mi actitud siempre ha sido la de buscar aceptación y afecto en otros, lo que yo no tenía por mi mismo. Crecí en una familia disfuncional y no vi entre mis padres una relación de sana, sino peleas y resentimientos. No se relacionarme de una manera sana con otra personas. Con el programa voy aprendiendo, pero me cuesta. Siempre he repetido el patrón que vi entre mis padres, amor, odio, peleas y resentimientos. El programa me ha enseñado a sacar muy rápido de mi vida a las personas que me hacen daño por el bien de mi abstinencia. Para mi fue muy útil el aprender a identificar las relaciones tóxicas, y ver que yo no quería este tipo de relaciones en mi vida. Pero todavía tengo que tener cuidado por que a veces me pilla con la Guardia baja. En mi pasado, incluso reciente me he relacionado con personas con unas actitudes que me han hecho daño. Y yo también me he encargado de convertir las relaciones en tóxicas.

Me he dado cuenta de que la gente positiva, que me da paz, siempre está lejos de mi,y me es difícil verla. Sin embargo acabo teniendo cerca personas toxicas. No se si es por que yo convierto estas relaciones en tóxicas, o por que arraigo lo mismo que doy, o por que las relaciones adictivas, al igual que los alimentos compulsivos, siempre son más fácil de encontrar que las relaciones sanas. Creo que tengo que hacer el esfuerzo de relacionarme con personas sanas y dejar atrás personas que no me den paz. Una pista son las explosiones de defectos de carácter, todos los tenemos, pero yo los absorbo de otros, así que personas a mi alrededor que no estallen con defectos de carácter me puede ayudar. Y sobre todo no bajar la guardia, y relacionarme siempre con honestidad, buena voluntad, renunciando a los defectos de carácter, y sin esperar nada de las otras personas.

Creo que el origen de mi codependencia viene de mi alta sensibilidad a las emociones de los demás. Absorbo las emociones de los demás, las hago mías. Tengo lo que llaman empatía. Noto que me cuesta especialmente el desprendimiento emocional. Es como si fuera una esponja que absorbo las emociones de otros. Soy demasiado sensible, lloro por las emociones de otros. Lloro viendo el telediario. Todo me afecta. El milagro es que ahora no esté comiendo compulsivamente por emociones que no son mías, cosa que si he hecho en el pasado.

La codependencia me lleva a comerme las emociones de otros, lo que yo llamo comer por codependencia. Se que se me da muy bien hacer mías las emociones de otros. Por esa hiperempatia que tengo que me dijeron que podría ir asociada a ser superdotado, que no se si lo soy o no, ni me importa ahora mismo. El caso es que la alta empatía me hace ver cómo mías emociones de otros, sobre todo el sufrimiento y las alegría de otras personas. Lo peor para mí es tener un adicto en activo a la sustancia que sea al lado. Empecé a comer compulsivamente así. Otros se drogaban o bebían, yo comía compulsivamente. Es como si hiciera mía la adicción de otras personas. Lo llamo adicción por simpatía o digo que soy coadicto. Mi jefe se drogaba o su empresa era una tapadera para drogas, yo comía compulsivamente. Mi hermano tomaba drogas, yo comía compulsivamente. No puedo culpar a otros de mi compulsión por la comida, pero mi mente es un embudo que absorbe la negatividad, y cuando me desborda, se activa el mecanismo de la adicción de tapar con comida para no sufrir. Con el tiempo en el programa he aprendido a aislarme de las emociones y problemas de otros, que no siempre lo logró identificar lo que siento. Pero la obsesión con otras personas, sobre todo si me han hecho daño, la vivo día a día. He aprendido a separarme de quien me hace daño, por quien siento dolor, a quien veo que tiene unos defectos de carácter muy disparados tanto que se me pueden pegar y comer yo por ellos. Aún no puedo tener personas así al lado, pero las llamó personas compulsivas, personas cuyo trato hacia mi, su manera de ser, o como las trato yo, me produce un dolor y resentimientos continuos que me tenso como un gato y me tengo que poner a usar las herramientas a fondo para no comer. Si una persona me produce muchos resentimientos muy seguidos y muy fuertes es mejor que salga de mi vida o que minimizar el contacto para mantener intacta mi abstinencia.

Soy tendente, en mi codependencia, a olvidarme de mi y estar detrás de la personas. Me da por no solucionar mis problemas y dedicarme a solucionar los de otros. En definitiva vivir la vida de otros y no la mía. Diría que la virtud opuesta a la codependencia es el amor propio. Esto incluye hacer cosas por mi, cuidarme yo. No hacer las cosas para caerles bien a otro o esperar su aprobación o aceptación. Ver mi parte y no queremos hacerlo todo. Aquí siento que la codependencia se une al orgullo, el egocentrismo, y otros defectos.

Para mi la solución que vivo en el día a día para la codependencia, es la honestidad y buena voluntad en mis relaciones personales. No esperar nada de nadie. Respetar los espacios, opiniones y manera de pensar de los demás. Y no esperar nada de nadie. Comprender que sus emociones son suyas y no mías, aunque esto me cuesta. Vivir mi vida y dejar a los demás vivir la suya. No meterme en la vida de los demás. Esto incluye no solucionar los problemas de otros y dedicarme a solucionar los míos, a menos que me pidan ayuda expresamente. Respetar los espacios de otros también significa no opinar de otras personas, lo que veo que también va unido al no criticar en relación al principio espiritual del anonimato. Es dejar en paz la paja en el ojo ajeno y dedicarme al mio.

Otro síntoma de mi codependencia es que me convierto yo en persona tóxica llevado por los defectos de carácter. Me resulta complicado no convertirme en una persona tóxica para otros, y no repetir en mi conductas que veo en la sociedad, que aprendí en mi familia, motivadas por los defectos de carácter, como por ejemplo ser muy exigente. No me das buenas emociones así que te lo exijo. No me aceptas en tu ámbito cercano así que te lo exijo. No me acepta este grupo de personas así que lo exijo. Y cuando exijo, lanzó todo mi rencor, resentimientos,ira y demás defectos de carácter por no haber podido controlar a la otra persona o personas y que me aceptaran. Es el vacío de la enfermedad buscando llenarse con relaciones o personas, buscando saciar la falta de afecto y aceptación que siento desde mi niñez. Ese ansia de afecto se pervierte y arrasa como un monstruo, devorando relaciones y convirtiendo algo positivo en negativo. Que al final me da lo contrario de lo que buscaba. En vez de afecto, dolor y aislamiento. Y a comer para taparlo. Así funciona la codependencia en mi cabeza.

He vivido la codependencia como una adicción a personas o relaciones dañinas. Nunca he escogido sanamente las personas que han entrado en mi vida. Eran las que están allí en aquellos momentos o las que conocía por casualidad. Y mi actitud siempre ha sido la de buscar aceptación y afecto en otros, lo que yo no tenía por mi mismo. Crecí en una familia disfuncional y no vi entre mis padres una relación de sana, sino peleas y resentimientos. No se relacionarme de una manera sana con otra personas. Con el programa voy aprendiendo, pero me cuesta. Siempre he repetido el patrón que vi entre mis padres, amor odio, peleas y resentimientos. El programa me ha enseñado a sacar muy rápido de mi vida a las personas que me hacen daño, por el bien de mi abstinencia. Para mi fue muy útil el aprender a identificar las relaciones tóxicas, y ver que yo no quería este tipo de relaciones en mi vida. Pero todavía tengo que tener cuidado por que a veces me pilla con la guardia baja. En mi pasado, incluso reciente, me he relacionado con personas con unas actitudes que me han hecho daño. Y yo también me he encargado de convertir las relaciones en tóxicas.

Me he dado cuenta de que la gente positiva, que me da paz, siempre está lejos de mi,y me es difícil verla. Sin embargo acabo teniendo cerca personas toxicas. No se si es por que yo convierto estas relaciones en tóxicas, o por que atraigo lo mismo que doy, o por que las relaciones adictivas, al igual que los alimentos compulsivos, siempre son más fácil de encontrar que las relaciones sanas. Creo que tengo que hacer el esfuerzo de relacionarme con personas sanas y dejar atrás personas que no me den paz. Una pista son las explosiones de defectos de carácter. Todos los tenemos, pero yo los absorbo de otros, así que personas a mi alrededor que no estallen con defectos de carácter me puede ayudar. Y sobre todo no bajar la guardia, y relacionarme siempre con honestidad, buena voluntad, renunciando a los defectos de carácter, y sin esperar nada de las otras personas.

La codependencia con mi pareja, muy unida a mi lujuria, la puedo resumir en la siguiente frase: me tienes que querer como yo quiero que me quieras. No seas tú misma, se quien yo quería que seas y quiéreme como yo necesito que me quieran. Se mi droga. Antes pensaba que, como yo no pude tener una familia satisfactoria de niño, al menos tendría, una familia llena de amor. No sabía que podría perpetuar los mismos comportamientos disfuncionales si formaba una familia sin estar en recuperación. Pedirle a otros, usarles o exigirles, especialmente a mi pareja, que me den el afecto que me falta de mi familia de origen, para mi es muy codependiente. Es como una adicción a que otros me den un afecto que yo no tengo. Contra eso tengo el amor propio, la fe, el amor de mi poder superior. Aprender a quererme es todo un reto diario, necesario para mi para no sentir ese vacío destructor y abrasador ansioso de afecto de los demás.

Cuando la codependencia y el miedo a la soledad se unen en mi, mantengo en mi vida a personas que no se si es bueno o no tenerlas cerca. Entonces la relación por mi parte sólo la puedo empeorar, por absorber los defectos de carácter de los demás. He aprendido a soltar y alejarme cuando me hacen daño, a no juzgar y no hacer el cuarto paso de otros. La vida de otras personas no es mi problema. Sus defectos de carácter tampoco. A lo mejor no son son adictas como yo y no sufren con las pasiones humanas como yo, y pueden tenerlas para vivir. He aprendido a ponerme límites a mi mismo y a otras personas, de tal forma que no llegue a los extremos de entrar en una relación tóxica. Después de haber cometido varios errores, haberme cargado varias relaciones, miro más quien entra en mi vida, y sobre todo me vigilo más acerca de cómo me comporto con los demás. No necesito más tensión en mi vida creada artificialmente por mi. Mi esperanza es mejorar mi manera de relacionarme con otras personas, de cuidarme yo, para no sentir que vivo haciéndome daño con las relaciones, y haciendo daño a otros incluso cuando me propongo no hacerlo.

A veces me ocurre que dependo de personas para realizar actividades, en vez de hacerlas por mi mismo. Recuerdo que yo quería empezar en un hobby y no conocía a nadie que se dedicara a ello. Hasta que no di con alguien que se dedicará al tema no me puse yo con ello. Estuve mucho tiempo en mi juventud realizando un deporte con unas personas determinadas, pero cuando aquella relación personal se terminó, deje de hacerlo. Sólo volví a practicarlo esporádicamente. Era un deporte de dos y en el que se requería mucha confianza con el compañero. Pero no he vuelto a molestarme en buscar a nadie con quien ir a escalar. Cuando he conocido a alguien que tambien lo practicaba siempre me he quedado con las ganas de que me invitarán a ir con ellos. Es decir tengo que esperar a que me lleven, no me llevo yo, no me muevo, no me activo, ni me preocupo por salir al mundo. Ahí veo como mi tendencia natural es aislarme. De nuevo ahí veo las secuelas del bullying o acoso en mi.

Tengo miedo de la gente, por que tengo miedo de las relaciones, por que me han llevado a recaer y no se comportarme de manera sana. Estoy descubriendo ahora que me estoy volviendo un poco huraño y antisocial. Siempre he sido muy casero, pero ahora me doy cuenta de que es por fatiga social, por que estoy cansado emocionalmente, y muchas relaciones me llevan a un esfuerzo y trabajar mucho el programa, resentimientos y defectos que surgen con las personas. Pero poco a poco voy mejorando y abriéndome más, esforzándome por vivir y no aislarme. Es un mecanismo en mi, el de huir o esconderme para protegerme de otros, muy arraigado y que aprendí para defenderme del bullying o acoso es mi niñez y adolescencia.

Entiendo que en la acción de encargar a otros cosas que podría hacer yo, también hay una mezcla de codependencia y pereza por mi parte, a menos que sea su trabajo u obligación. Renunciar a la codependencia es para mí también encargarme de mi mismo y dejar a los demás lo suyo. Como dice la expresión, no mezclar los juguetes. Así suelto el control sobre otros, el perfeccionismo y los resentimientos. Continuamente me sorprendo a mi mismo pidiendo ayuda para algunas cosas que podría hacer yo. No tengo sano juicio con esto, he de pararme y ver mi parte y hacerla. Acercarme, dame , traeme, prestame, son actitudes que denotan en mi codependencia y pereza. Extraigo de la 7 tradición que mantenerme a mi mismo es encargarme de mi, ser independiente y autosuficiente, no un niño al que hay que hacérselo todo. La falta de tiempo en mi día a día es una lacra para esto, no puedo encargarme por falta de tiempo de muchas cosas que necesitaría hacer por mí. Cuando son cosas en común con mi pareja de nuestra casa, si le pido ayuda por que yo no llego a poder realizarlas por falta de tiempo. Ver mi, parte, hacerla, si no llegó a poder encargarme de mas decirlo, y dejar a los demás hacer su parte sin inmiscuirme y renunciando al perfeccionismo. Soltar en definitiva, y no controlar.

Para combatir la codependencia para mi, es mejor aceptar que las personas son como son y no como yo quiero que sean. Aceptar que van a hacer lo que esas personas quieran o les venga mejor y no lo que yo quiera. Aceptar que yo no lo se todo, menos lo que es bueno para otra persona, por que a veces no se ni lo que es bueno para mi.

La codependencia para mi es darle el poder a otro de gobernar mis emociones. Es no vivir para mi, sino para otro, no vivir según yo me siento, sino por las emociones de otros o por las emociones que me producen otros. El antídoto es el desprendimiento emocional, dejar a otros sus emociones y circunstancias, y vivir yo las mías. No vivir volcado en otros, ni metiéndome en sus vidas,o sufriendo por las acciones o no acciones de otros. Si no, siempre tendré motivos para comer, por que las personas son depredadoras y agresivas conmigo, por que este mundo es salvaje y muy rápido. Me cruzo con personas que siempre quieren algo de mi, y que me usan. Poner límites es poner un bloqueo, decir no, tu no me vas a hacer sufrir da igual lo que digas o hagas, por que es tu tema, no el mio. He bajado la guardia cuando he cogido confianza y me he encariñado con las personas. He vivido la convivencia como un control del otro, pero no es así. Soltar es dejar vivir y no sufrir por otros, por sus acciones y no controlarles para que sean o no sean, hagan o dejen de hacer.

Otra actitud codependiente que veo en mi mismo es buscar la protección de otros frente a quien yo considero que me ha hecho daño, en vez de plantar cara y poner límites diciendo no al abuso, depredador emocional, o persona tóxica. Me he cruzado con muchas personas así a lo largo de mi vida y yo les he permitido herirme por mi extrema sensibilidad, y dependencia de la autoestima en base a los comentarios de otros. Creo que tengo que perdonarme a mi mismo por haber sido víctima, y empoderarme para decir no, basta, eso no me gusta te has pasado. Y si insisten, irme, por que no me gusta que me traten así. Mi codependencia surge de mi incapacidad para poner límites de manera no agresiva. He aprendido que ignorar a los abusones y personas que me han hecho daño es lo mejor para mi. Por que son personas compulsivas para mi. Mi serenidad y abstinencia no pueden depender de que otra persona tenga un mal día y la pague conmigo, o se dedique a criticarme. Mi serenidad tiene que estar por encima de eso. Mi abstinencia es más valiosa que cualquier comentario. Pido fortaleza a Dios, el programa y los grupos para no sufrir más por los ataques de otras personas y sus comentarios sobre mi a mis espaldas. Por lo pronto estoy a aprendiendo a no criticar yo, lo que creo que es bueno por que no caigo en la rueda sin fin de me críticas te crítico, nos peleamos, explosiones de defectos de carácter. Por que a mi eso me destruye. Es la recaída emocional la que se esconde ahí, y luego la física. Necesito abstinencia a pesar de todo y de todos y eso significa mirar dentro de mi, ver mi codependencia y renunciar a ella.

Amigos como novias, con relaciones muy cercanas, casi de idolatría en algún caso. Era como si me apoyara en esa persona para vivir, para hacer cosas. En algún caso me he dado cuenta de que me usaban, y no me ha gustado sentirme así.

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