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sábado, enero 27, 2018

Septimo paso y preguntas

“SEPTIMO PASO.”


Humildemente le pedimos que nos librase de nuestros defectos de carácter.


    Una vez que estuvimos enteramente dispuestos a deshacernos de nuestros defectos de carácter, según aprendimos en el Sexto Paso, descubrimos que practicar el Séptimo es sencillo. Todo lo que tenemos que hacer es orar pidiéndole a Dios que nos quite estos defectos, pero con una condición: debemos hacerlo humildemente.


Pedir a dios humildemente, significa para mi ponerme en mi lugar. Yo he hecho mi idea de poder superior, pero el es superior ami, no puedo darle órdenes, ni decirle que haga lo que yo quiera. No funciona así. Es desprenderme del orgullo, del egocentrismo, el renunciar a darle ordenes a dios, y aceptar que es el quien manda en mi vida.


    Al principio, este concepto de “humildad” lo confundimos con humillación o baja autoestima. Ya habíamos sufrido suficientes humillaciones a lo largo de nuestras vidas, así que nos rebelamos cuando nuestros compañeros en CCA nos dijeron que teníamos que volvernos más humildes.


La humildad para mi es saber quien soy y aceptarme a mí mismo. Consciencia de mi mismo, aceptación de mi propio yo, de quien soy, de mi lugar en el mundo, y dejar de fantasear o tratar de aparentar que soy una persona que no soy, mejor o peor. Lo que sería orgullo, egocentrismo y autocompasión.


No era humildad precisamente lo que nos hacía falta, ya que nuestra poca autoestima representaba para nosotros un gran problema. En CCA aprendimos que humildad y baja autoestima no eran lo mismo. De hecho, era una pobre imagen personal la que nos mantenía atados a nosotros mismos, haciendo imposible que pudiéramos encontrar la verdadera humildad.


La autoestima es algo que yo tengo que trabajar para aceptar que no soy tan poca cosa como me creo. Lo primero es desconectar mi autoestima de mi peso. Mi enfermedad me dice en mi cabeza que tanto tienes tanto vales, y que tanto pesas tanto vales. La enfermedad me conecta con la idea que vende la publicidad de que para ser alguien tengo que ser guapo, delgado, y rico. Y si no no valgo nada. Y como no soy así, entonces, sobreviene la falta de autoestima. Mi recuperación me lleva por el viaje de dejar de medirme por esos parametros de dinero y de peso, juventud, etc, y buscar mi propio yo, y la autoestima que da la recuperación y vivir en los principios espirituales.


A medida que nos recuperamos en CCA, pudimos darnos cuenta de cómo el comer compulsivamente nos mantuvo obsesionados con nosotros mismos y nuestra situación personal. Nos sentíamos humillados por no poder controlar nuestra ingestión de comida, y debido a las consecuencias devastadoras de nuestra compulsión, luchábamos con todas nuestras fuerzas por obtener algo de estima propia.


La obsesión con la comida y el peso para mi es es una forma de obsesión conmigo mismo. Esta obsesión para mi se basa en la mentira de que con delgadez seré feliz. Esta idea insana surge en mí por el acoso que sufrí de niño por mi peso, cuando otras personas se reían de mí. Además la idea de felicidad asociada a delgadez, en mi mente enferma, se refuerza con los estándares irreales que vende la publicidad. durante muchos años he pensado que no tenía derecho a ser feliz por ser gordo, y que las personas gordas no tenían derecho a tener pareja, ni a ser felices ni nada.

Esta idea se rompió en el momento que adelgaze y vi que seguía sufriendo igual. Fue entonces cuando sentí que no eran los kilos o comida, si no que yo emocionalmente y espiritualmente estoy mal, y que la comida es un síntoma, para tapar lo que realmente hay. Por supuesto que un peso más saludable me ayuda a tener mejor calidad de vida, pero no me da la felicidad completa porque si. Porque mi vida es mucho más que solo mi peso. Eso es solo una parte de mi. Trato a diario de cuidarme físicamente por mi salud, y emocionalmente también. Lo que implica no compararme con otras personas, o hacer oídos sordos a las personas que traen a mi comentarios de distinto tipo sobre mi peso, o sobre su manera de comer o pesar. Otras personas si viven en la lucha constante de quitarse unos kilitos de mas, porque piensan que esa es la llave de la felicidad. Y cuando me juzgan por mi peso, o me quieren arrastrar a toda esa cultura o industria de lucha contra los kilos o culto al cuerpo, sufro, y me duele. Así que me tengo que abstener de entrar ahí por mi propia serenidad y paz mental.


Pero a medida que nuestra enfermedad progresaba y nuestra compulsión empeoraba, nuestra autoestima se fue haciendo cada  vez más baja; tratamos de compensarla luchando cada vez más fuerte y controlando a los que nos rodeaban.


En nuestro ensimismamiento nos convertimos en “arribistas”, ya sea en un sentido o en otro, preocupados en obtener reconocimiento y hacer las cosas a nuestro modo, nos esforzamos abierta o sutilmente por sobresalir por encima de los demás, tratando de ignorar nuestros propios sentimientos de inadecuación.


La falta de autoestima se convierte en orgullo, egocentrismo, codependencia y autocompasión. La conclusión de mi mente enferma es “nadie me quiere, nadie me aprecia, entonces es que soy una mala persona, o no soy lo suficientemente bueno como para que me aprecien.”  Como comedor compulsivo a este mensaje autodestructivo se añadía lo siguiente: “gordo no te querrá nadie, nadie querrá estar contigo, porque tu cuerpo da asco”. Y todo esto no es real, es la enfermedad con su deseo autodestructivo.


En CCA hemos descubierto que la humildad es el simple conocimiento de quienes somos hoy realmente, y el deseo de convertirnos en todo lo que podríamos ser.


La humildad auténtica le pone fin a todos nuestros sentimientos de ser inadecuados, el ensimismamiento y la búsqueda de posición social. La humildad según descubrimos en CCA, nos coloca en un lugar ni por debajo ni por encima de los demás en alguna imaginaria escala de valores. Nos pone exactamente en el lugar que nos corresponde, al mismo nivel de todos los seres  humanos y en armonía con Dios.


El concepto de oa de humildad me dice que no soy ni más ni menos que nadie. He aprendido que no soy ni más ni menos por mi peso, ni por mi edad, ni por el dinero que gano. Soy unico, como es única cada persona en el mundo. Lo peor que puedo hacer es compararme con otros.  Esta idea la tengo en la cabeza, pero se me hace muy difícil cuando alguien me menosprecia porque me juzga o me siento juzgado por mi físico o por nivel social. Por que mucha gente se cree con derecho a pisotear a los demás porque son más delgados, más guapos, más jóvenes o más ricos. A veces he tenido que pensar, responder y poner el límite de: “si te crees mejor que yo porque tienes mas dinero, yo creo que estas equivocado conmigo”. Me pregunto si sentirme inferior a otros me hace perder el sentido de la humildad y creo que si, porque me lleva a luchar a ser mejor que otros. La mentalidad en la que quiero vivir, es que no soy ni más ni menos que nadie, ni mejor ni peor que otros, da igual cómo seamos cada uno, solo soy un ser humano más.


Si nos hemos esforzado en practicar los seis primeros pasos del Programa, ya habremos avanzado un gran trecho en este nuevo camino de la humildad. Porque hemos admitido que necesitamos ayuda, hemos comenzado a abandonar la obstinación, nos hemos iniciado en el camino del autoconocimiento reconociendo aun nuestros defectos, y hemos estado dispuestos a cambiarlos renunciando al autoengaño. Antes de que seamos lo suficientemente humildes para poder cambiar, habrá varios conceptos que nos será necesario entender.


En primer lugar, no le pedimos a Dios que nos quite nuestros defectos para que seamos mejores que los demás. Este tipo de  santurronería nos haría dar marcha atrás en el camino de la recuperación. Es precisamente la santurronería la que nos hace mirar con altanería a aquellos que no practican los Doce Pasos. Da lo mismo si son gente de fuera del Programa como si son nuevos miembros. Al practicar el Séptimo Paso nuestra meta no es convertirnos en personas más morales que las demás. Simplemente intentamos convertirnos en las personas que Dios quiere que seamos. Oramos para ser transformados en seres nuevos, no para nuestro propio provecho, sino para convertirnos en instrumentos útiles de Dios.


Yo no soy mejor persona porque este en el programa. Es el programa lo que hace de mi mejor persona. Si estoy en un programa de recuperación es porque he estado muy mal, tanto como para necesitar ayuda para salir adelante.


En segundo lugar, sucede que a veces un defecto no puede ser removido de inmediato, o que reaparece de nuevo después de haber sido dominado por un tiempo. Todos hemos experimentado la lucha con algunos de nuestros defectos de carácter aun cuando hemos orado porque desaparezcan. Esta lucha no significa que estemos fallando en la humildad. Cual es la actitud a seguir durante estos tiempos difíciles?


Yo creo que los defectos de carácter siempre vuelven porque son inherentes al ser humano. La cuestión es que con la enfermedad en activo se vuelven contra mí y son motivos para comer compulsivamente. Pero en abstinencia, y trabajando el programa, pueden convertirse en sus virtudes opuestas, o rebajarse muchísimo. Esa es la experiencia que yo he vivido.


Si nos sentimos sorprendidos, atónitos, frustrados o desanimados cuando un defecto regresa, es que nos hace falta humildad. Si nos molestamos con Dios, con nosotros mismos, o con los demás a causa de este defecto, es que nos falta humildad. La verdadera humildad implica la aceptación de nuestros defectos de carácter. Aceptamos cada defecto por muy doloroso que sea, como parte de nosotros mismos. Con esta humilde aceptación podemos decirle quedamente a Dios: “Soy así, solo con Tu ayuda puedo cambiar”.


Una cuestión importante con los defectos de carácter, casi diría que la clave de todo, es la cuestión del control. Cuando leo la parte central del programa, los 4 pasos que van sobre defectos de carácter, puedo malinterpretarlo y pensar que esto de los defectos de carácter en oa va de controlar cómo me siento.

Yo no puedo controlar cómo me siento. Estoy vivo. Tengo emociones. Pero como adicto, he llegado a aceptar que no tengo que estar siempre feliz con el subidón en el que quiere vivir mi mente enferma. Y que puedo tener momentos peores o muy tristes, y que no por eso tengo que ejercer la adicción para taparlos. Esto es en mi caso como comedor compulsivo, comer para no sentir. Ahora se que puedo vivir las emociones y luego se van.  La mentalidad de “solo por hoy” es mágica para esto, es como si cada 24 horas mi mente se reiniciase.


Del otro lado de la moneda, humildad significa que no nos sentiremos pagados de nosotros mismos cuando un defecto que durante gran parte de nuestra vida nos ha acompañado es removido, por el contrario nos sentimos aliviados. Admitimos la liberación de nuestros defectos como algo milagroso, como la evidencia del poder curativo del amor de Dios en nosotros y nos sentimos profundamente agradecidos. En vez de acercarnos con superioridad a aquellos que aún sufren a causa de este problema, lo hacemos para ofrecerles esperanza, de manera que puedan decirse a sí mismos: “Si el (ella) pudo cambiar, yo también podré hacerlo”.


El ejemplo es la mayor motivación para avanzar en la recuperación, para ponerse en marcha. Lo que nos parece imposible, nos parece posible, si vemos que otra persona lo está consiguiendo. Así es como yo empecé a tener fe en el programa, cuando lo vi funcionar en otras personas. Supongo que con los defectos de caracter es igual. Cuando ves que otra persona poco a poco va renunciando a ellos, se empieza a creer que es posible liberarse de ellos con la ayuda del programa y el poder superior.


Yo creo en aplicarle los doce pasos a cada defecto como lo he hecho a la comida. Por ejemplo, soy impotente ante mi lujuria, no tengo sano juicio en este tema, se lo dejo a dios. Llegados a este punto del programa, para soltar cada defecto de caracter a dios de esta manera, tengo que estar muy convencido de que soltarle las cosas a dios funciona, como le he entregado mi adicción a la comida. Soy impotente ante la comida, soy impotente ante mis defectos de carácter. Visto así es como si los tres primeros pasos se repitieran pero aplicandolo a los defectos. ¿y por qué trabajar así sobre los defectos, si este programa va sobre la comida? Por que los defectos de caracter son lo que me llevan a comer.


Es obvio que una humildad de esta categoría no es algo que se obtiene por el simple hecho de desearlo. La humildad es un don, un regalo, como lo es la recuperación de la comida compulsiva, y lo son los otros milagros de sanción que experimentamos a medida que practicamos los Doce Pasos. Nuestro trabajo consiste en estar dispuestos a abandonar las viejas actitudes que bloquean en nosotros la humildad, tales como la baja autoestima, el ansia de poder y la santurronería.


La humildad esta implicita en el primer paso, porque me bajo del orgullo del yo solo puedo, del orgullo del soy perfecto, y admito que estoy enfermo de compulsión por la comida, que necesito ayuda externa y que no puedo con ello yo solo.


Para practicar el Séptimo Paso pues, pudiéramos comenzar con una oración pidiendo obtener genuina humildad. Una vez hecha esta oración, podemos seguir adelante con el Paso, confiando en que Dios nos concederá el don de la humildad cada vez en mayor grado, un día a la vez, a medida que vamos abandonando nuestros viejos patrones de conducta y practicamos los principios contenidos en los Doce Pasos. No es necesario que hayamos alcanzado la humildad a la perfección para que comencemos a practicar el Séptimo Paso y los cinco restantes, ya que así es posible que tuviéramos que esperar un largo tiempo. Comenzamos con nuestra oración de Séptimo Paso, convencidos de que una vez hecha nuestra parte, Dios hará todo lo que falte.


La humildad también es necesaria en los pasos del 4 en adelante, porque se trata de reconocer que no soy perfecto, que tengo defectos y que he cometido errores en el pasado que tengo que trabajar por enmendar. Y se trata de hacerlo por asegurar mi abstinencia y recuperación, no por querer ser mejor que los demás, o simplemente ser mejor persona, por que son las partes más oscuras de mi las que terminaba sufriendo por ellas y tapandolas con comida.


Como completamos el Séptimo Paso? De manera muy sencilla. Con nuestro inventario escrito en la mano conteniendo todos nuestros defectos de carácter, los vamos nombrando uno a uno de manera individual, pidiéndole a Dios los arregle cuando quiera y como quiera. (Algunos descubrimos que adoptar una postura física de humildad mientras orábamos, nos fue de gran ayuda). Expresamos en alta voz nuestra total disposición para que cada uno de estos defectos nos sea quitado. Externamos nuestro deseo de convertirnos en personas serviciales, dispuestas a ayudar a los demás, a medida que vamos transformando nuestros defectos en virtudes. Una vez que hayamos orado de esta forma hemos dado inicio al Séptimo Paso.


Podemos a partir de ahora esperar convertirnos milagrosamente en seres humanos perfectos? No, no es probable. De hecho, a medida que vayamos practicando los Doce Pasos, lo mas seguro es que descubramos defectos que no vimos cuando “Limpiamos la casa” durante los Pasos del Cuarto al Séptimo. Ser humildes significara entonces, que ya no nos sentiremos más horrorizados ni impresionados al descubrir todavía un defecto mas. Partimos de la premisa de que es posible que sea necesario cambiar muchas cosas en nosotros, pero que solo nos es posible ver unas cuantas a la vez. En el tiempo de Dios, cuando Dios sabe que ya estamos preparados para ello, nos son dadas nuevas luces para descubrir nuestros verdaderos defectos de carácter si es que estamos practicando con honestidad el Paso.


Aceptar que tengo defectos es aceptar que no soy perfecto y que no soy humano. Al aceptar que tengo defectos, acepto que me he equivocado y que me equivoco por que no lo se todo, y que muchas veces tengo que enmendar mis errores.


Si este discernimiento ocurre, aplicamos de nuevo los principios del Programa, incluidos los Pasos Sexto y Séptimo. Reconocemos y aceptamos el defecto como parte de nosotros. Examinamos nuestras   motivaciones y el efecto que están produciendo en nuestras vidas, hasta que estemos convencidos de que ya estamos listos para dejarlo ir. Reconocemos nuestra impotencia para arrancarnos solos este defecto y humildemente le pedimos a Dios Su ayuda; nos ponemos de pie, y con una nueva estructura de pensamiento, seguimos adelante en la vida, convencidos de que Dios ciertamente removerá el defecto.


Encontrar que tengo nuevos defectos, o que me equivoco de nuevo, no es ninguna sorpresa, puesto que no soy perfecto, de hecho estoy enfermo. Y la enfermedad hace que siempre tenga tendencias anormales hacia la autodestrucción, aunque sean muy sutiles y de forma inconsciente. Continuamente tengo que estar observando para prevenir los efectos de la enfermedad en mi a través de estos defectos, para que no se conviertan en resentimientos o en motivos dolorosos que tapar comiendo compulsivamente. Además contrarrestar esta autodestrucción que la enfermedad de la adicción me marca a fuego, lo hago tratando siempre todos los días de reconstruirme, de mejorar, de ser mejor persona. Así encuentro el equilibrio y avanzó hacia la recuperación. Y esto incluye admitir que tengo defectos, reconocerlos y tratar de moderarlos, eliminarlos, o transformarlos en sus virtudes opuestas.


A menudo se nos indicaron nuevas actitudes que era necesario tomar a medida que cada defecto iba siendo removido. Por ejemplo: podemos imaginarnos a nosotros mismos como las personas que podríamos llegar a ser cuando ya no tengamos cada uno de estos defectos. Como pensaremos? Como nos comportaremos? Nos puede servir de ayuda ensayar lo que haríamos y diríamos cuando regrese la tentación de actuar de nuevo en forma autodestructiva.


Un buen paso para trabajar en la dirección de eliminar o moderar los defectos de caracter, es imaginarme como seria la situacion sin los defectos de carácter. Es casi como preguntarme qué haría mi yo recuperado en esta situación. Esta manera de preguntarlo para mi es lo mismo que preguntarme qué es lo que quiere mi poder superior para mi. Porque mi poder superior no quiere que me guie por los defectos de caracter, si no por las virtudes opuestas.


Algunas veces estaremos con la “guardia baja” y tendremos una recaída en los viejos moldes defectuosos, pero si insistimos en pensar y comportarnos en formas en que nuestras vidas sean mejoradas, eventualmente, con la ayuda de Dios, se volverán parte de nuestra naturaleza. Si cometemos un error, lo reconocemos como tal, sin por ello pensar que nosotros somos un error. De ahora en adelante dejaremos de pensar que somos deshonestos, egoístas, abusivos, estúpidos o malas personas. En vez de eso, nos afirmaremos constantemente la verdad acerca de nosotros mismos: que a medida que practicamos día a día nuevos comportamientos, nos estamos convirtiendo en personas honestas, cariñosas, afectivas, sabias y positivas.


Creo que no tengo que machacarme si me descubro teniendo de nuevo un defecto de carácter. Lo bueno es que me doy cuenta de lo que siento. Entonces continuó aplicando el paso uno dos y tres, no dejo que los defectos de carácter se pongan al mando de mis acciones y de mi vida. Una manera de renunciar a mis defectos de caracter es no tomar decisiones yo solo, y dejar los temas que me preocupan o me obsesionan en manos del poder superior.


Actuar de esta forma nos puede parecer muy difícil al principio. Pero nuestra buena disposición para hacerlo, constituye factor importante de nuestra sanción; demuestra cuan sinceros somos. Estamos dispuestos a invertir tiempo y energía suficientes como para cambiar nuestras actitudes y acciones? Hasta que extremo estamos dispuestos a llegar con tal de librarnos de estos defectos? El esfuerzo que realicemos por nuestra parte nos ayudará a comprender el milagro que estamos a punto de recibir para no tomarlo a la ligera. Cuando el milagro llega nos convencemos de que este no sucedió solo. Bajo la dirección de Dios hemos llevado al cabo acciones que permitieron que Dios trabajara en nosotros removiendo nuestras faltas.


Estar dispuesto a hacer esto me viene de la convicción de que los defectos de caracter me destruyen igual de fuerte que lo hace mi adicción. No les tengo apego a ninguno de mis defectos porque me hacen sufrir como la peor de las compulsiones. Así pues, como estoy dispuesto a hacer lo que sea y a llegar donde haga falta para recuperarme de mi compulsión por la comida, estoy dispuesto a hacer lo que haga falta para desprenderme de mis defectos de carácter. Porque se que me destruyen por dentro, me llevan a la obsesión, y en última instancia me producen tal dolor que despiertan en mí el deseo de la comida compulsiva para tapar ese dolor. Para afianzar mi abstinencia siento que tengo que renunciar a mis defectos de carácter. A ese estado lo llamo serenidad espiritual.


Para poder crecer espiritualmente y vivir más sanamente, continuamos absteniéndonos de comer compulsivamente un día a la vez, e incorporamos los principios aprendidos en los Pasos Sexto y Séptimo a nuestra vida diaria. Fomentamos nuestro deseo de que cada miedo o resentimiento nuevo que descubramos, sea también removido, y así, en nuestra oración y meditación diaria, ponemos estos defectos a la luz del amor de Dios par que El nos los quite, estando dispuestos a emprender cualquier acción que nos ayude a hacerlo.


Si le pido ayuda a dios con un defecto es por que soy impotente ante el,y yo no puedo quitarmelo a mi mismo yo solo. Necesito ayuda externa y superior a mi con el defecto de carácter y sus efectos. Y dios puede, porque tal como yo lo entiendo, el puede con todo.


Si somos pacientes y tenaces, podremos aprender mucho de nosotros mismos, y el Porque? Hacemos lo que hacemos y sentimos lo que sentimos. Es posible que descubramos que algunos de nuestros defectos son virtudes mal empleadas. Cuando las utilizamos correctamente, esos rasgos que equivocadamente nos hicieron tanto daño, se convierten en grandes ventajas. Por ejemplo: la obstinación es un defecto cuando nos impide soltar nuestros comportamientos destructivos.


La paciencia es una gran virtud a la hora de trabajar con los defectos de carácter. Puedo esperar que me sean removidos poco a poco, si soy paciente; en vez de querer que me desaparezcan de la noche a la mañana, ya, y sin ningún esfuerzo ni trabajo del programa. Desprenderme de un defecto de carácter lleva su tiempo, y aun asi puedo esperar que reaparezca puntualmente en el futuro que escapa a mi control. Yo solo puedo entregar hoy mi defecto de caracter a dios para que el obre en mi el milagro de que me desaparezca o baje mucho el sufrimiento que me provoca el defecto.


Sin embargo, al practicar un Programa de Doce Pasos, la obstinación se puede convertir en una virtud. Puede ser lo único que nos mantenga asistiendo, practicando los principios y utilizando las herramientas del Programa, aun cuando veamos cuán lento es nuestro progreso. Dios, para ayudarnos a remover un defecto tal como la obstinación, podrá hacérnosla entender ahora, como la virtud de la perseverancia y poder así, utilizarla correctamente.


La perseverancia, llamada normalmente “la cabezonería”, ha sido uno de mis defectos de carácter que mejor he convertido a virtudes. Sin duda, seguir viniendo a los grupos una y otra vez, seguir perseverando recaída tras recaída, es lo que me ha hecho seguir viniendo y salir adelante. Eso y la esperanza de un futuro mejor para mi viviendo en recuperación, en vez de vivir en la enfermedad.


La práctica constante del Séptimo Paso, nos permite trabajar en sociedad con Dios que es quien nos libera de los defectos que han bloqueado nuestra efectividad en el mundo. A medida que nos volvemos más humildes, nos sentimos más libres que nunca de nuestros defectos de carácter. El poder de Dios fluye con mas seguridad y libertad a través de nosotros, sanándonos al mismo tiempo que sana a los demás, conduciéndonos suavemente hacia todo aquello por lo que tan duramente luchábamos sin jamás obtenerlo: autoestima, el sentimiento de ser útiles, gozo, fuerza para sobreponerse a las dificultades, compañerismo y amor. Nuestra sencilla plegaria, humildemente expresada, va siendo contestada en formas maravillosas, en la medida en que abrimos nuestras vidas al poder transformador de Dios y descubrimos que El hace por nosotros lo que nosotros jamás pudimos hacer.


Séptimo Paso. Humildemente le pedimos que nos librase de nuestros defectos de carácter.


Preguntas para reflexionar sobre el Séptimo Paso.


1.- ¿Cuales de mis defectos de carácter identifique en los pasos anteriores?


Defectos de caracter yo creo que los tengo todos en mayor o menor medida, pero los mas fuertes que yo siento son gula y lujuria. Después el orgullo y la autocompasión.


2.- ¿Como hago este paso con humildad? ¿Esto requiere un cambio en mi actitud de mi parte? Explica.


La humildad en el paso 7 para mi es admitir que yo solo no puedo con los defectos de caracter y que necesito ayuda para quitarmelos de encima. Es admitir que no puedo controlarme a mi mismo cuando un defecto de carácter me domina, y que necesito ayuda para dejar de comportarme asi. El objetivo para mi es pedir ayuda cuando un defecto de caracter me desborda y me lleva al punto de ruptura en el que se desata la compulsión para tapar el dolor de ese defecto de carácter.


3.- ¿Este es un paso que solo hago una vez, o hacerlo es considerado parte de mi vida? Porque si, o porque no.


Yo creo que el paso séptimo es un paso repetitivo de hacerlo una y otra vez cada vez que note que me salen de nuevo los defectos de carácter. Vivir desprendiendome de los defectos de caracter es vivir en el camino espiritual, por que son los defectos de caracter lo que me hacen sufrir y en última instancia me llevan a comer compulsivamente. Además los defectos de caracter yo creo que no desaparecen nunca, se moderan, se convierten en virtudes, pero es posible que alguna vez vuelvan por que son inherentes a mi naturaleza como ser humano.


4.- ¿Tengo yo un Poder Superior de mi entendimiento? ¿Puede El remover mis defectos? ¿Quien es ese Poder Superior?


Si tengo un concepto de poder superior, que se ha ido revelando a mi segun he ido avanzando en el programa y trabajando los pasos. Para mi es un concepto complejo con varias capas o niveles que he ido añadiendo con el tiempo. Empezó siendo simplemente los grupos. Luego una esperanza de un mañana mejor para mi mismo, que se convirtió en Fe. Despues vivi varias coincidencias muy buenas, de cosas muy buenas que me pasaban a mi sin buscarlas. Veo a mi poder superior en todo lo bueno que me ocurre, en el deseo de vivir. Ahora diria que mi poder superior es bondad y bien supremo. No me molesto en tratar de definirlo, pero se que esta ahi. Se que todo lo que no entiendo o no puedo con ello, es asunto del poder superior, del mio, o del de otras personas, o del poder superior colectivo.


Yo no puedo con mis defectos de caracter por que soy pequeño y débil, pero mi poder superior es grande y lo puede todo, asi que creo que el si puede con mis defectos de carácter. Por eso le pido ayuda a el, y trato de caminar hacia las virtudes que siento que se desprenden de mi poder superior, que son las opuestas a los defectos de carácter.


5.- ¿Estoy  seguro que Dios removerá mis Defectos?


Si por que mi concepto de poder superior puede con todo, rige todo lo que yo no comprendo o escapa a mi control, es decir el mundo entero, y para el mis defectos de caracter son poca cosa.


Si es así, ¿porque no aconteció antes?


Por que yo no estaba preparado, ni lo deseaba ni estaba trabajando por ello; si no todo lo contrario, me dedicaba a ejercer mis defectos de carácter. Vivía llevado por ellos. No tenía conciencia del daño que me hacen, y por lo tanto ningún deseo de dejar de tenerlos en mis conductas y comportamientos.


Y si es no,  ¿que puedo hacer para creerlo?


Para mi la abstinencia es la prueba diaria de que la gula hecha adicción se detiene en mi. Ese hecho para mi es suficiente prueba de que puedo vivir libre de los defectos de carácter.


¿Que acciones especificas debo tomar ahora?


6.-¿Es Dios bastante fuerte para remover mis Defectos?


El concepto cristiano o católico de dios lo describe como omnipotente. A mi me han educado en un país católico, y aunque yo no me considero muy catolico puedo tomar prestada esta idea de dios omnipotente para añadirla a mi poder superior. Asi que si mi poder superior puede con todo, entonces tambien puede con mis defectos de carácter.


Si no, ¿yo necesito cambiar mi concepto de Dios? ¿Que cambios debo hacer?


¿Como es Dios? Describe al Dios de tu entendimiento.


Mi poder superior es amor y es benefactor, es el bien máximo, y su imagen para mi es la de todas estas virtudes o principios del programa. Mi poder superior se manifiesta en los grupos y en la energía positiva que allí recibo. Así que puedo decir que mi poder superior me libero de mi obsesión por la comida, ya que fueron los grupos los que me liberaron, y para mi los grupos, la conciencia colectiva que compartimos en las reuniones, la energía positiva que allí se crea, es parte de lo que significa para mi el poder superior.  El poder superior me habla a través de la compañeras de OA. Para mi el poder superior es vida, y es sanador, es lo opuesto a la enfermedad, que es daño, destrucción, crueldad y muerte.


Para mi, mi poder superior tiene varias partes. Una es el programa de 12 pasos, las compañeras y la extraordinaria energía positiva que se genera en las reuniones. Otra parte es todo eso de mi vida que no controlo y que se mueve a mí alrededor y hace que las cosas pasen. Y otra parte de mi poder superior es todo eso que esta en el universo y yo no comprendo ni controlo.


Mi interpretación personal del poder superior es que mi Dios es fuerte. Mi dios es grande, es todo lo que yo necesito. Si me alejo de dios me acerco a la enfermedad. Yo no puedo cambiar a dios, solo mi percepción de el. Mi poder superior va evolucionando según voy avanzando en los pasos y en mi recuperación, pero hoy día siento que sin fe me moriría.


Puede que mi interpretación del poder superior sea muy cristiana. Para mi es omnipotente, lo puede todo, para algo es poder. Y por lo tanto para el los defectos de carácter no son nada. Es el ser perfecto, y por lo tal no es humano, es superior a humano, es algo por encima, divino,  o un estado superior al ser humano, libre de defectos de carácter. Yo no puedo ser perfecto, pero puedo tratar de acercarme a el, y aunque sea solo una parte, beneficiarme de una parte de toda esa inmensidad.


7.- En el Paso 7, yo estoy pidiendo a Dios que remueva mis Defectos, ¿Que hago yo para entregar esos defectos a Dios?


Mi parte es abrir mi mente para dejarle operar en mi personalidad. Estar dispuesto, tener la buena voluntad de estar dispuesto a cambiar, y renunciar a mis defectos de carácter. Darme cuenta de que tengo defectos de carácter y reconocerlos cuando los siento es un gran paso. Quedarme parado y no hacer nada cuando me vienen también es un gran paso, porque actuar gobernado por los defectos de carácter es un gran peligro.


Por ejemplo trato de no intentar dejar de ser orgulloso obligándome a la fuerza, si no pidiéndole a mi poder superior en oracion por favor que me de paciencia y serenidad, cuando el orgullo se me dispara y salta mi ira. Mi técnica cuando me invade un defecto de carácter es mantener la serenidad y no hacer nada. Igual que la compulsión por la comida, los defectos de carácter se moderan tras un tiempo. Y yo no tengo que hacer nada. Por que tomar decisiones y acciones en el momento en el que el defecto de carácter golpea mas fuerte es la peor opción, solo lleva a mas errores, mas dolor y mas defectos de carácter. Y eso es la puerta abierta a la adicción.


8.- ¿Si yo dejo a Dios hacer todo el trabajo de quitarme mis defectos… Cual es mi responsabilidad en este paso?


Mi parte es estar dispuesto, abrirme, tener buena voluntad de cambiar. ESto incluye seguir haciendo lo mismo una y otra vez esperando distintos resultados. Un principio para esto es dejar de tomar acciones en base a los defectos de carácter. No puedo seguir pensando que los defectos de carácter son buenos para mi o que me salvan de alguna manera.


Esta es la teoría, pero en la práctica cuesta mas, por que tengo que pararme y mirar dentro de mi que es lo que me esta pasando.

Que me esta pasando ahora:


quiero controlar mi peso. por que? por que pienso que con mi peso actual me estoy destrozando mi salud y calidad de vida. y que con este peso y edad me voy a quedar siempre solo. ¿Que defectos de caracter hay detrás de esto?


Orgullo, por que quiero mejorarme a mi mismo, y estar yo al control de mi peso y de mi recuperación física. Esto me lleva directamente a la gula.


Autocompasión por el dolor de las secuelas físicas de la enfermedad


Codependencia y lujuria: por que quiero encontrar pareja para huir de la soledad, cuando no me pasa nada por vivir solo.


Para salir de esta mentalidad enferma que tengo ahora, sin duda tengo que romper con estos pensamientos motivados por los defectos de carácter.


Mi peso no marca mi felicidad, puedo ser delgado e infelicidad. Hay muchas personas con sobrepeso que son comedores compulsivos y no sufren y tienen vidas felices.


Una pareja no va arreglarme la vida. Hay muchas personas que tienen pareja y que sin embargo tienen problemas, peleas de pareja, enfermedades, depresión, etc. Una pareja no es la felicidad plena.


Yo no puedo controlar mi peso, solo puedo hacer lo mejor hoy para ir donde quiero, y esto es mantenerme abstinente y tener un plan de comidas limpio.


9.- ¿Realmente creo que necesito cambiar ahora mi forma de comer? Porque si, o porque no.


Si, porque si no como siguiendo un plan de comida limpio, eso me puede destruir y llevarme a la recaída total. Es como una presa, a la que le sale una grieta, que se va haciendo poco a poco cada vez más grande, hasta que revienta. El programa me ayuda a poner cemento en la grieta y que se cierre. Pero cada vez que añado algo a mi plan de comidas, o que como algo fuera de mis alimentos seguros, la grieta se vuelve a reabrir.


10.- ¿Cómo han impactado en mi vida mis Defectos?


Llevándome a ser comedor compulsivo. Haciendome sufrir hasta el extremo en el que no lo soportaba mas y tapaba ese dolor comiendo para no sentir nada. Los defectos de caracter me hicieron tomar decisiones equivocadas que me causaron muchos problemas. Me hicieron destruir las relaciones personales a mi alrededor y aislarme de todo y todos, hasta llegar al punto de no salir a la calle y vivir de la cama a la cocina y de la cocina a la cama.


11.- ¿Cuáles de mis defectos causan mis mas grandes problemas? Explica.


Gula, lujuria, orgullo, codependencia y autocompasión.


Gula, por que me lleva a comer alimentos por el placer de los mismos. He aprendido a desconfiar de todos los alimentos que me gustan. También a añadir comida de mas, por miedo a quedarme con hambre, lo que para mi es gula.


Lujuria, por que une la idea de felicidad a tener pareja, cosa que es falsa, y me lleva a querer controlar mi vida, mi peso, a ponerme yo al cargo, cosa que va en contra totalmente del tercer paso, y me puede hacer recaer.


El Orgullo es un defecto de carácter peculiar porque actúa tanto por exceso como por defecto en mi cabeza. Por exceso me lleva a pensar que soy mejor que otros, y a menospreciarlos. Y por defecto me lleva  tomar decisiones erróneas para tratar de ser mejor que los demás. Lo siento como comparativo con otras personas. El remedio para esto es la humildad de la que habla el programa. No soy mejor ni peor que otros. Solo soy uno mas en esta vida de locos.


Codependencia, por la búsqueda continua de aceptación y autoestima en los demás, cuando eso es un sentimiento que solo puedo conseguir de mi mismo.


Autocompasion, por que siempre termino adoptando el papel de víctima incluso de forma inconsciente.


12.- ¿Como me gustaría ser sin esos Defectos de carácter?


Mejor persona, con más serenidad, y con una recuperación más sólida. Con una personalidad más madura y formada, con mis defectos de carácter superados o contenidos y convertidos en las virtudes opuestas.


13.- Identifica un Defecto que frecuentemente te causa problemas. ¿Como cooperare con Dios para que Él remueva ese Defecto?


La lujuria. Me repito a mi mismo que soy impotente ante encontrar pareja, que yo no puedo tomar esa decisión por mucho que quiera, y que yo no puedo controlar la opinión de otra persona sobre mi. Ni tener pareja me va a hacer feliz, ni me va a solucionar la vida. Yo hoy solo puedo centrarme en mi, en cuidarme yo, y en mejorar como persona.


14.- ¿Qué harás cuando los Defectos regresen?


La vida, el simple dia a dia, las cosas que me van pasando, hace que algunos defectos de carácter se despierten.


La interacción con otras personas con defectos de caracter muy marcados, también hace que se me despierten los defectos de carácter.


15.- ¿Estoy seguro que Dios removerá mis Defectos, o estoy aun manteniendome unido  a alguno por temor?


Los defectos de caracter solo sirven a la enfermedad. Yo quiero deshacerme de ellos, pero están muy en mi propio yo. Lo bueno es que me los veo, sobre todo orgullo, lujuria, autocompasión y gula.


16.- ¿Hay Defectos con los cuales he tenido avances en dejarlos ir? Identifica los cambios que han tenido lugar.


En general, verme todos los defectos cuando los siento, y ser capaz de pararme y no hacer nada es un gran avance para mi. También ser diferenciar la gula del hambre fisica. He mejorado mucho en mis relaciones personales, viendo la diferencia entre el amor sano y la lujuria unida a la codependencia. Igualmente en las relaciones de amistad; he aprendido a desprenderme de las personas que no me hacen bien o que siento que son dañinas para mi. Todo este aprendizaje consiste en aprender a ponerme límites a mi mismo y a poner límites a otras personas.


17.- ¿Ha hecho Dios un buen trabajo o regular?   ¿Por qué?


Yo siento que he mejorado. No se muy bien porque ni lo comprendo. Yo solo escribí mucho sobre mis defectos de carácter. Como trabaja dios en el programa, no lo entiendo ni me corresponde a mi juzgar a dios. Para mi sería muy arrogante juzgar a mi poder superior. Supongo que si he sentido mejoria con mis defectos de caracter, es que lo ha hecho bien, o que hemos trabajado bien en equipo.