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sábado, febrero 09, 2013

La mentira del yo solo puedo


Yo conozco a un montón de comedores compulsivos fuera de los grupos de oa. Son personas que vienen una y otra vez hacia mi, repetitivamente. Eso me hace pensar que la enfermedad esta muy extendida y es muy fuerte, y que yo atraigo a esas personas de manera inconsciente, por que la enfermedad busca perpetuarse y expandirse. De la  misma manera que la gente tiene compañeros de borracheras, creo que hay compañeros de adicción.

Yo no me siento preparado para pasar el mensaje a esas personas, por que la enfermedad de otra persona en su estado salvaje es muy fuerte, y yo a veces no puedo ni conmigo mismo. No creo tener ese estado de santidad que describe el libro grande de un alcohólico que hablar con otro alcohólico y le muestra la luz de la recuperación en una conversación.

Yo creo que hoy día lo único que puedo hacer por otras personas es recuperarme yo. La mentira de la comida es muy fuerte, y bajar a alguien del orgullo del “yo solo puedo”, con la simple palabra, es imposible para mi.

Es un cambio a mejor en mi vida lo único que puede actuar como paso 12, y la perdida de peso, por que es el único idioma que entiende una persona, fuera de programa, como las muchas que conozco. Solo preguntaran si se siente impresionados por un cambio físico importante. Desconocen totalmente la faceta emocional y espiritual de la compulsión por la comida.

Yo siento la unión con mis compañeras y compañeros del programa que describe este capitulo del libro grande. Es como si solo aquí, en estos grupos, estuviera a salvo, y eso que estoy rodeado de personas enfermas. Pero el programa nos da unas guías y un entorno seguro en el que relacionarnos y mejorar sin lanzarnos defectos de carácter los unos a los otros.

Precisamente esos defectos de carácter son los mismos que destruyen mi vida como adicto poco a poco, dañándome a mi, a mis mecanismos de pensamiento interior,  a mis relaciones con los demás, a todo mi entorno. Es por ahí donde ataca esta enfermedad, que como todas pretende destruirme como persona y matarme, por eso es una enfermedad.

La manera que tiene la enfermedad de destruirme es la mentira y el maltrato a mi mismo. Me miento a mi mismo con lo que como, miento a otros sobre lo que como, y miento en todo lo demás. Así las relaciones personales se corrompen por el ejercicio de la compulsión por la comida. Tipos de comedores compulsivos hay muchos, pero en todos los que he conocido, compartimos una mentira común: yo solo puedo. Que es la expresión del orgullo y egocentrismo máximo, es la mentira de negarme a mi mismo la petición de ayuda, y así mantenerme en la enfermedad y comiendo compulsivamente.

Siempre he escuchado que vivir con un adicto es como convivir con dos personas. Yo soy muy diferente cuando he comido compulsivamente a cuando estoy abstinente, me cambia el carácter completamente. Creo que los adictos, y los comedores compulsivos como adictos a la comida, somos personas de extremos. O todo o nada. O atracón o dieta. O te amo o te odio. O todo o nada, la recuperación para mi ha sido la búsqueda del termino medio, del equilibrio.

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1 Comentarios:

Blogger Johanna escribio...

Me siento tan identificada con esto último que dijiste...el término medio. Yo no tengo término medio, es todo o nada, blanco o negro y así estoy.

10 febrero, 2013 23:23  

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